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Duncan Ferguson asume el mando de Glentoran

Duncan Ferguson vuelve al foco. El mítico delantero de Everton y Rangers, símbolo de garra y carácter en las islas británicas, ha sido nombrado nuevo entrenador de Glentoran, histórico del fútbol norirlandés, en un movimiento tan sorprendente como ambicioso.

A sus 54 años, el escocés asume el mando del club de Belfast Este con un contrato de “varios años”, según ha comunicado la entidad. No llega como experimento, sino como apuesta fuerte para un proyecto que lleva tiempo invirtiendo dinero y energía sin ver el premio que más ansía: la liga.

De Goodison Park a Belfast Este

Ferguson no aterriza como novato. En los banquillos ha pasado por una escuela de élite: fue segundo entrenador en Everton junto a Carlo Ancelotti y Rafael Benítez, y en Goodison Park también ejerció en dos etapas como técnico interino, siempre bien recibido por una afición que lo idolatra desde sus días como jugador.

En los últimos años dio el salto a la gestión plena del vestuario con Forest Green Rovers y posteriormente con Inverness Caledonian Thistle. Ahora cambia el escaparate escocés e inglés por el desafío de devolver a Glentoran a la cumbre del fútbol en Irlanda del Norte.

Su llegada se produce tras la salida en septiembre de Declan Devine, que dejó el cargo en un club inquieto, con recursos, pero sin el título liguero que persigue desde 2009.

Un gigante dormido… con dinero y presión

Glentoran no es un equipo más. Es uno de los nombres grandes de la Irish Premiership, con una historia que pesa y una hinchada que no se conforma con pelear por plazas europeas. Desde la llegada del propietario Ali Pour, el club ha invertido de forma notable y ha dado el salto a un modelo profesional a tiempo completo. La estructura se modernizó. Los títulos, no.

Ahí entra Ferguson. Él mismo lo dejó claro en sus primeras palabras como técnico del club: llega para ganar.

“Estoy encantado de convertirme en entrenador de Glentoran. Este es un gran club con una historia tremenda, y es una gran oportunidad para mí. Entiendo la responsabilidad que conlleva el trabajo”, afirmó el escocés.

No habló de proyectos a largo plazo sin concreción. Habló de trofeos.

“Quiero ganar trofeos aquí. Glentoran debe estar peleando por el título y por cada copa y shield en la que participemos. Sé que el éxito aquí se medirá por lo que ganemos”.

Sintonía en la cúpula y viejo conocido en el banquillo

Ferguson no trabajará solo. A su lado estará Gary Bollan, excompañero suyo en Dundee United, que ha sido nombrado asistente. Un tándem con pasado compartido y carácter competitivo, ahora al servicio de un vestuario que deberá adaptarse rápido a un nuevo liderazgo.

El técnico explicó que las conversaciones con la cúpula fueron decisivas. “Cuanto más hablaba con Ali y Paul Millar, más quería el trabajo. Su ambición coincide con la mía, y estoy deseando saltar al campo de entrenamiento, trabajar con los jugadores y ver qué podemos lograr juntos”.

Esa palabra, “ambición”, resume el momento del club. Propietario, director deportivo y nuevo entrenador se alinean en un mismo mensaje: ya no basta con estar cerca. Hay que ganar.

Un reto a la altura del carácter de Ferguson

El contexto deportivo es claro: Glentoran lleva 15 años sin proclamarse campeón de liga. Demasiado tiempo para una institución de su tamaño. El margen de paciencia será corto, la exigencia máxima.

Ferguson, que siempre jugó con el corazón al límite y un compromiso feroz, se enfrenta ahora a una versión distinta del mismo examen: trasladar ese espíritu a un grupo que necesita dar un salto competitivo definitivo.

No llega para reconstruir desde cero. Llega para romper un techo de cristal que lleva más de una década sin resquebrajarse. Y en Belfast ya se hacen una pregunta inevitable: ¿será “Big Dunc” el hombre que, por fin, devuelva el título de liga a la vitrina de Glentoran?