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Duncan Ferguson asume el mando de Glentoran en Belfast

El fútbol del este de Belfast amaneció con un nombre que nadie esperaba ver en el banquillo del Oval: Duncan Ferguson. El exdelantero de Everton y Rangers, uno de los personajes más intensos que ha dado la Premier League, se convierte en nuevo entrenador de Glentoran con un contrato “de varios años” y una misión clara: convertir la inversión en títulos.

Un peso pesado para un club inquieto

Ferguson, 54 años, llega con un currículum que impone respeto. Como jugador, pasó por Dundee United y Newcastle United y fue internacional con Escocia en siete ocasiones. Como técnico, ha vivido de cerca la élite: fue asistente en Everton bajo las órdenes de Carlo Ancelotti y Rafael Benítez, y asumió en dos etapas el cargo de entrenador interino en Goodison Park. También trabajó con Roberto Martínez y Ronald Koeman, nombres que han marcado la última década del club de Liverpool.

En los últimos años decidió dar el salto definitivo a los banquillos como primer entrenador, dirigiendo a Forest Green Rovers y a Inverness Caledonian Thistle. Ahora, su siguiente parada es el Irish Premiership, en un proyecto que mezcla riesgo, ambición y cierta urgencia.

Su nombramiento llega tras la salida en septiembre de Declan Devine, que dejó el cargo de mutuo acuerdo después de dos años y medio en el puesto. Bajo su mando, Glentoran levantó la County Antrim Shield en la temporada 2024-25, su primer trofeo desde la Irish Cup de 2020. No fue suficiente para aplacar la sensación de que el club debía ir a más.

Hambre de títulos en el Oval

Glentoran no gana la liga desde 2009. Diecisiete años de espera para una entidad que, con la llegada del propietario Ali Pour y la apuesta por un modelo profesional a tiempo completo, se ha acostumbrado a escuchar la palabra “proyecto” mucho más que la palabra “campeón”.

Ferguson no tardó en marcar el tono. “Estoy encantado de convertirme en entrenador de Glentoran”, afirmó al ser presentado. Habló de “gran club” y de “tremenda historia”, pero sobre todo de responsabilidad. No vino a Belfast a esconderse.

“Quiero ganar trofeos aquí. Glentoran debe pelear por el título y por cada copa y escudo que juguemos. Sé que el éxito se medirá por lo que ganemos”, dejó claro. No hubo rodeos.

Su primer examen llegará de inmediato: debutará este sábado en el Oval ante Ballymena United (15:00 BST). Un estreno en casa, frente a una afición que lleva años esperando un equipo a la altura de su paciencia.

Un proyecto de largo recorrido

El escocés insiste en que no se trata de una aventura fugaz. Asegura haber firmado “a largo plazo” y quiere integrarse en el día a día del club y de la comunidad. “Quiero conocer a la gente del club y de la comunidad y ser parte de la vida aquí. Eso es importante para mí”, explicó. No solo habló de fútbol: habló de pertenencia.

También sabe que el vínculo con la grada no se regala. “He oído mucho sobre los aficionados de Glentoran y lo que este club significa para ellos. Tenemos la responsabilidad de ganar partidos y hacerles sentir orgullosos. Su apoyo hay que ganárselo”, subrayó.

A su lado estará un rostro conocido: Gary Bollan, excompañero suyo en Dundee United y con quien ya trabajó en Inverness, asumirá el rol de asistente. Una dupla que mezcla la intensidad de Ferguson con el conocimiento cercano de su mano derecha.

La apuesta de Ali Pour

Desde la propiedad, el mensaje es claro: este nombramiento es una declaración de intenciones. Ali Pour no ocultó que el proceso fue largo y exhaustivo. El club entrevistó candidatos de Reino Unido, Irlanda y Escandinavia, analizó propuestas, experiencia y realizó una minuciosa “due diligence” antes de decantarse por Ferguson.

Pour y el director deportivo Paul Millar se reunieron con él en varias ocasiones en Liverpool. Querían entender su idea de gestión, su enfoque para liderar un vestuario y su capacidad para trabajar en fichajes y desarrollo de jugadores. Salieron convencidos.

“Su conocimiento de fútbol, su experiencia y su determinación para asumir esta oportunidad nos impresionaron”, explicó el propietario, destacando las cualidades del escocés en liderazgo, formación de jugadores y reclutamiento, respaldadas por una amplia red de contactos en el juego.

Entre la ilusión y el riesgo

La designación ha generado un impacto inmediato en el entorno del club. Paul Leeman, excapitán de Glentoran con 597 partidos a sus espaldas, no escondió su sorpresa. “Todavía no me lo creo, es un nombramiento enorme y me interesa ver sus planes para Glentoran”, comentó en BBC Radio Ulster.

Leeman no evitó el matiz crítico: reconoció que es “un riesgo” y recordó que Ferguson ha sido conocido más como número dos que como primer entrenador. Pero también puso en valor su bagaje: “Tiene muchísima experiencia en fútbol. Ha trabajado en el máximo nivel y, sin duda, hay algo que puede aportar al equipo”.

El exdefensa apuntó a un punto clave: Ferguson no conoce la liga. Por eso, considera esencial que se rodee de gente que sí la domine. Y lanzó otra lectura: el escocés llega también para relanzar su propia carrera en los banquillos. Eso, para Leeman, puede traducirse en una exigencia máxima hacia el vestuario desde el primer día.

Glentoran, por su parte, también miró otras opciones. El club estuvo vinculado al nombre de Jim Magilton, exinternacional de Irlanda del Norte y antiguo técnico de Ipswich Town y Queens Park Rangers. Pero Magilton prefirió continuar en Cliftonville, rival directo en el Irish Premiership. El destino, al final, empujó al Oval hacia un perfil muy diferente.

Un reto inmediato y una sequía que pesa

La tabla marca el punto de partida: Glentoran es cuarto en el Irish Premiership, con cinco victorias y cuatro derrotas en sus primeros 11 partidos de liga. No es un desastre, pero tampoco el ritmo de un aspirante decidido al título. La brecha entre la inversión y los resultados sigue ahí.

Ferguson aterriza con una tarea nítida: poner fin a una sequía liguera que se extiende ya 17 años. Para un club de su tamaño, cada temporada sin levantar el trofeo se siente como una losa más sobre los hombros de jugadores, directivos y aficionados.

El sábado, cuando el escocés cruce la línea de cal y tome asiento en el banquillo del Oval, comenzará una nueva etapa. Con un técnico que ha vivido la presión de la Premier League, el rugido de Goodison Park y la exigencia del fútbol escocés, Glentoran apuesta por carácter, presencia y ambición.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿podrá ese carácter romper, por fin, la barrera que separa al club de volver a ser campeón? El Irish Premiership está a punto de averiguarlo.

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