El West Bromwich Albion y su banquillo decisivo
Isaac Price no habló de sistemas ni de pizarras. Habló de vestuario. De grupo. De un West Bromwich Albion que, en apenas una semana, ha convertido a sus suplentes en protagonistas recurrentes de remontadas que empiezan a definir su temporada.
Hace siete días, en Wrexham, el guion ya fue dramático. Price igualó el marcador y Aune Heggebo, entrando desde el banquillo, firmó un gol tardío que dio la victoria. Parecía una noche aislada. No lo fue.
El sábado, el truco se repitió. Esta vez con más dificultad, más carácter… y más épica.
De un inicio pésimo a otra remontada
Ante el Blackburn Rovers de Tony Mowbray, viejo conocido en The Hawthorns, el Albion arrancó mal. Muy mal, según el propio Price. Dos goles encajados que el centrocampista definió como “muy pobres”, tantos que “no deberíamos conceder”. El tipo de errores que suelen matar partidos y confianza.
Pero este West Brom no se deshace tan fácil. Aunque el marcador se le puso cuesta arriba, el equipo de James Morrison siguió mandando en el juego. Dominó “grandes fases del partido”, como recordó Price. No se descompuso. No se partió. Aguantó.
Y cuando el reloj apretaba y las piernas pesaban, volvió a aparecer el arma secreta de esta temporada: los que esperan su turno en el banquillo.
Felix Horn Myhre saltó al césped y, dos minutos después, en el 89, cabeceó su primer gol liguero con la camiseta del club. Otra vez un suplente. Otra vez decisivo. Otra vez una remontada completada sobre la bocina. Es ya la tercera vez en 11 jornadas de Championship que el equipo de Morrison gana después de empezar perdiendo.
No es casualidad. Es patrón.
Un vestuario largo, una fe aún más grande
Price lo resumió sin rodeos en BBC Radio WM: “Tenemos una buena plantilla y hay mucha creencia”. No fue una frase hecha. Los hechos lo respaldan.
En Wrexham, los cambios alteraron el partido. Ante el Blackburn, lo mismo. Futbolistas que aceptan rotaciones, que entienden que a veces toca arrancar desde el banquillo y decidir cuando otros ya se han vaciado.
“Los suplentes cambiaron el partido en Wrexham a mitad de semana y lo hicieron otra vez aquí”, insistió Price. Y dejó un apunte clave sobre Horn Myhre: “Felix llega a posiciones de gol y puede marcar muchos más goles”. Una advertencia para los rivales y un guiño a la competencia interna.
Price también asumió una realidad incómoda para cualquier futbolista: “Ningún jugador quiere ser reservado, pero, en el conjunto de las cosas, es lo mejor. No puedes jugar demasiados partidos. Ayuda a mantener frescos a los jugadores”. En un calendario salvaje como el de la Championship, esa frescura suele decidir temporadas.
El salto a la zona alta… sin euforia
Tras dos derrotas seguidas, el Albion ha respondido con dos triunfos consecutivos. El impulso no es menor: el equipo se ha instalado en una zona de ‘play-off’ ampliada a seis plazas, un bloque de poder en el que mandan los clubes de Midlands.
Ahora mismo, Birmingham City es cuarto, el West Bromwich Albion quinto, Stoke City sexto y Wolves octavo. Un núcleo duro regional apretando en la parte alta de la tabla, con el Albion metido de lleno en la pelea.
Y, sin embargo, puertas adentro, el mensaje es de contención emocional. Nada de montaña rusa.
“No nos venimos demasiado abajo cuando las cosas van mal y no nos venimos demasiado arriba cuando van bien”, remarcó Price. Una frase sencilla, pero que encaja con la imagen que está dando el equipo: capaz de reaccionar tras un mal arranque, de sostenerse en partidos que antes se le habrían escapado y de encontrar soluciones en el minuto 89.
La próxima parada será este sábado, en el campo del colista Preston North End. Un duelo trampa: rival hundido, obligación de ganar, la típica cita que castiga cualquier exceso de confianza.
Price lo sabe. La plantilla también. “Hay muchos partidos en esta liga y las cosas pueden cambiar muy rápido”, recordó el centrocampista.
De momento, lo único que no cambia es la sensación de que, cuando el cronómetro entra en la zona crítica y el partido se parte, el West Bromwich Albion siempre tiene a alguien más preparado para salir del banquillo y decidir. Y en una Championship tan salvaje, pocos tesoros valen más que ese.





