Maresca y el imparable inicio del City en la Premier League
Enzo Maresca aterrizó en el Etihad con una mochila imposible: suceder a Pep Guardiola y sus 20 títulos en 10 temporadas. Siete jornadas de Premier League después, el italiano no solo ha sobrevivido al peso del legado. Lo está empujando más arriba.
Siete partidos, siete victorias. Pleno. Sin un solo punto cedido. Remontando ante Bournemouth, resistiendo más de una hora con 10 hombres en Old Trafford frente al Manchester United y rematando el último capítulo con un 3-2 agitado ante Ipswich Town. Todo, mientras el club pelea fuera del césped contra la condena por 114 cargos de supuestas infracciones financieras entre 2009 y 2018.
Sobre el campo, sin embargo, el ruido se apaga.
“Seguro que no esperaba ganar siete de siete”, admitió Maresca tras la victoria del sábado. “Estamos trabajando bien, trabajando bien de verdad. Estoy muy contento, sobre todo con la situación en general. Hoy controlamos el partido durante 95 minutos. Creamos ocasiones, marcamos. Terminamos sufriendo un poco juntos, pero en general está bien”.
No es solo una buena racha. Es historia del club: es el mejor inicio liguero del Manchester City en 129 años. La última vez que encadenó siete triunfos en el arranque de una temporada liguera fue en 1897-98… en Segunda División.
En la Premier League, solo dos equipos habían firmado algo parecido: el Chelsea de 2005-06 (nueve victorias seguidas al inicio) y el Liverpool de 2019-20 (ocho). Ambos acabaron levantando el título. El precedente pesa.
Un gigante en marcha… con el parte médico en la mano
El contexto es paradójico. Mientras el futuro institucional del club permanece en el aire, el presente deportivo se sostiene con una solidez casi insolente.
En todas las competiciones, el City de Maresca suma nueve victorias en 11 encuentros. Solo ha tropezado en la Community Shield ante Arsenal y en su último duelo de Champions League, en casa, frente al vigente campeón Paris Saint-Germain. Para un técnico nuevo, el dato es demoledor: siete triunfos ligueros consecutivos, récord absoluto del club con un entrenador recién llegado.
El sábado, ante Ipswich, el equipo volvió a mostrar ese patrón que empieza a ser marca de la casa: control largo, ocasiones claras, momentos de brillo individual y un tramo final de sufrimiento compartido. Phil Foden firmó su primer gol liguero desde diciembre, el joven Ayyoub Bouaddi manejó el centro del campo con una calma impropia de su edad y el plan de juego pareció, por tramos, una prolongación natural de la era Guardiola.
Pero la factura física fue alta.
Mateo Kovacic y Matheus Nunes se marcharon lesionados. Erling Haaland terminó cojeando, obligado a seguir en el campo porque el City ya había agotado los cambios. Al final, se fue directo al túnel con ocho goles ligueros ya en su cuenta esta temporada. Antoine Semenyo, que había entrado desde el banquillo, también acabó renqueante.
Maresca, pese a todo, mantuvo el gesto positivo. “Les pregunté a todos”, explicó. “Mateo dijo que estaba bien. Matheus dijo que estaba bien y Erling dijo que también estaba bien”. El italiano cruzó los dedos especialmente por el noruego, confiando en que lo suyo no pasara de un susto.
El caso de Nico O’Reilly preocupa algo más de cara al choque de Champions contra AEK Athens. El internacional inglés tuvo que ser sustituido en la segunda parte por un problema de espalda. “Sigue siendo la espalda. Si recuerdan, contra Coventry en el calentamiento fue el mismo problema”, apuntó el técnico.
Semenyo, alivio a medias y una fecha en el horizonte
Donde las noticias llegaron con matices fue con Antoine Semenyo. El extremo ghanés abandonó el partido con visibles molestias en la pierna y las primeras sensaciones no eran buenas. El miedo a una lesión grave se instaló de inmediato en el entorno del City.
El domingo, el escáner rebajó el dramatismo.
“En un primer momento esperábamos una lesión incluso peor, estábamos más preocupados”, reconoció Maresca. “Pero después de la prueba de ayer nos sentimos mucho mejor porque no es tan grande como esperábamos. Podrían ser ocho semanas. Ahora, lo más importante para él es recuperarse y, cuando vuelva, probablemente en diciembre, tendremos un nuevo jugador en términos de energía”.
El técnico detalló que se trata de un problema colateral en la parte baja de la pierna, “no muscular, no es un problema de músculo”. Un consuelo relativo: el City pierde a un arma de profundidad y desequilibrio durante casi dos meses, justo cuando el calendario empieza a comprimirse con la Champions y la pelea en la parte alta de la Premier.
Foco en el césped en medio del ruido
Mientras los abogados del club trabajan en los despachos, Maresca ha blindado el vestuario. El mensaje interno es simple: lo que no se puede controlar, no existe.
“Están tranquilos, no les preocupa la gente que juzga desde fuera porque saben que la gente intenta juzgarles”, explicó el italiano sobre sus jugadores. El rendimiento le da la razón: siete victorias seguidas en liga, una plantilla que asimila su idea a gran velocidad y jóvenes como Bouaddi u O’Reilly entrando en escena sin complejos.
La sonrisa de Maresca, incluso con la enfermería llenándose, no es impostada. “Estoy muy feliz porque en este negocio se trata de ganar partidos”, recordó tras el 3-2 a Ipswich. “Hemos sido capaces de ganar siete seguidos y lo que más me hace feliz es el día a día con los jugadores, cómo trabajan y cómo veo que mejoran”.
La próxima parada llega ya: AEK Athens, en Champions, con dudas físicas pero una dinámica competitiva que asusta. El City vive su mejor arranque liguero desde el siglo XIX, bajo una tormenta institucional y con un nuevo entrenador en el banquillo.
Si este es solo el comienzo, ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando esté completo y sano?





