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Falkirk refuerza su plantilla con Finley Barbrook

El Falkirk sigue acelerando su reconstrucción y ya tiene a su fichaje número 13 del verano. El centrocampista Finley Barbrook, propiedad del recién ascendido Ipswich, aterriza en el club escocés cedido por una temporada, pero John McGlynn no piensa pisar el freno: aún quiere tres refuerzos más.

El técnico ha perseguido a Barbrook durante meses. Lo admite sin rodeos. El mediocentro de 21 años, de 1,88 metros, llega tras un curso en el que sumó experiencia en la exigente English League Two con Colchester United, donde disputó 16 partidos de liga y marcó un gol. No son cifras estratosféricas, pero sí el tipo de rodaje que McGlynn valora.

“Lo teníamos en el radar desde hace tiempo”, explicó el entrenador, satisfecho por cerrar una operación que se ha hecho esperar.

El propio McGlynn reconoce que le habría gustado tenerlo antes en la pretemporada, pero la prioridad era acertar con el perfil, no simplemente rellenar la plantilla.

Barbrook se define por su polivalencia dentro del eje del campo. Puede bajar a recibir muy cerca de los centrales, ofrecer salida limpia, filtrar pases y, al mismo tiempo, cubrir muchos metros gracias a su zancada y su físico. Un mediocentro defensivo que no se limita a destruir. McGlynn lo ve como un “todoterreno”, capaz de mezclar músculo y criterio, justo lo que sentía que le faltaba al equipo.

El técnico lo explicó con claridad: el desafío estaba en ganar centímetros y potencia sin sacrificar calidad. No quería un mediocentro alto pero torpe. Buscaba un jugador grande que se moviera y pensara como uno de esos centrocampistas más pequeños, ágiles y técnicos. En Barbrook cree haber encontrado ese equilibrio, un futbolista “bien compensado” que encaja en la idea de juego y en las exigencias físicas del fútbol escocés.

El fichaje llega en un momento clave. El Falkirk prepara ya el desplazamiento del domingo al campo del Motherwell, y la competencia en la medular se endurece justo cuando la temporada empieza a tomar forma. Barbrook se suma a un vestuario muy renovado, con una docena de incorporaciones previas, en un proyecto que no se conforma con sobrevivir: quiere mandar con balón y ganar duelos en cada zona del campo.

La paciencia ha sido parte de la estrategia. McGlynn admite que el club esperó por Barbrook porque era “el que querían”. Nada de segundas opciones apresuradas. Una apuesta clara, meditada, que encaja en una planificación en la que el número de fichajes impresiona, pero donde el técnico insiste en que cada pieza responde a una necesidad concreta.

Y, aun así, no da el mercado por cerrado. Cuando le preguntaron si seguía buscando caras nuevas, no dudó: podrían llegar hasta tres jugadores más, siempre que las negociaciones avancen como el club espera. No es sencillo, lo sabe, pero asegura que el Falkirk tiene margen para hacerlo y está trabajando activamente en ello.

Un mediocentro físico, joven y con experiencia en el fútbol profesional inglés ya está dentro. Tres nombres más podrían estar en camino. El verano de McGlynn no ha terminado, y el Falkirk se mueve como un club que entiende que esta temporada puede marcar un antes y un después.