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Roy Keane critica el caos en el Manchester United tras las palabras de Lisandro Martínez

El Manchester United vuelve a estar en el ojo del huracán. Esta vez no por un resultado, sino por un incendio interno que ha dejado al descubierto, otra vez, el clima en Old Trafford. Roy Keane lo resumió con una sola palabra: “circo”.

Todo estalló después de la derrota por 2-0 ante el Atlético de Madrid en la Champions League. Lisandro Martínez, visiblemente frustrado, apuntó alto: criticó la ambición del club, cuestionó el mercado de fichajes del verano y señaló directamente a la cúpula deportiva. Un dardo público al corazón de la estructura del United.

Un vestuario señalado… por uno de los suyos

Las palabras del argentino no pasaron desapercibidas. Para Gary Neville, lo que hizo Martínez fue algo más que una queja general. Fue un ataque frontal a sus compañeros.

“Cuando Martínez dice que deberían haber traído más jugadores, está atacando directamente a sus compañeros”, explicó el exdefensa del United. Neville fue claro: si él estuviera en la piel de Bruno Fernandes, Harry Maguire o de cualquier otro peso pesado del vestuario, estaría “absolutamente furioso”. El mensaje que lee en esas declaraciones es evidente: algunos de los que están no deberían seguir ahí.

El contexto no ayuda. El United atraviesa su peor arranque liguero desde 1986, la presión crece y las fisuras afloran. En medio de ese escenario, que un campeón del mundo salga a cuestionar la planificación deportiva amplifica el ruido.

Keane: caos de arriba a abajo

Roy Keane, nunca amigo de los eufemismos, fue todavía más duro con el club que con el propio Martínez. Para él, las palabras del central son solo un síntoma de algo más profundo.

“Obviamente no están juntos”, lanzó en el podcast *Stick to Football* de *The Overlap*. “Es caótico de arriba abajo. Vamos allí en día de partido y no me gusta la sensación alrededor del club”.

Keane habló de una institución desordenada, sin rumbo claro, donde hasta decisiones como la llegada de Michael Carrick al banquillo se vivieron, según él, de forma improvisada. “Dijimos desde el primer día que había mejores opciones ahí fuera, y quizá los jugadores miran alrededor y piensan que también hay mejores opciones que ellos. Es caos, es como un circo”.

El excapitán comparte parte del diagnóstico de Martínez sobre la estructura, pero no le concede carta blanca al argentino. Cuestiona su rendimiento reciente y, sobre todo, su estatus para erigirse en voz del vestuario.

“No le veo como un jugador senior en el United; le veo como un central que está cometiendo muchos errores”, sentenció.

El dardo a Jason Wilcox y el silencio del club

En su entrevista más ácida, Martínez no solo apuntó al club de forma genérica. Señaló con nombre y apellido al director de fútbol, Jason Wilcox, y al consejo de administración. Ese detalle sorprendió a Neville.

“Me pareció muy extraño que cargara contra Jason Wilcox, no porque esté por encima de la crítica, sino porque el presupuesto no lo fija él; lo fijan los propietarios”, recordó el exlateral. Para Neville, la necesidad de más defensas era evidente, pero también dejó una reflexión incómoda para el propio Martínez: si realmente llegaran más zagueros, él “probablemente sería uno de los primeros en estar en la rampa de salida”.

De momento, el club no ha respondido públicamente. No hay comunicados, no hay desmentidos, no hay respaldo explícito ni reprimenda oficial. Solo silencio. Internamente, la situación es distinta: el argentino de 28 años se expone a posibles sanciones y a un futuro incierto en la plantilla.

Tensión en el vuelo de vuelta y un vestuario bajo sospecha

La historia no terminó en el césped del Metropolitano ni en la zona mixta. Según informó Sky Sports, al menos un jugador encaró a Martínez en el vuelo de regreso desde España para pedirle explicaciones por sus declaraciones. No fue una rebelión abierta, pero sí un gesto que confirma el malestar.

El matiz es importante: las críticas del central, según la misma información, son compartidas por algunos compañeros, también frustrados con la deriva del club. La diferencia es que nadie más decidió hacerlo público.

Martínez intentó rebajar el incendio con un comunicado en Instagram al día siguiente, un intento de suavizar el tono y desactivar el conflicto. Pero las palabras ya estaban ahí, y el eco en el vestuario y en la grada es difícil de apagar.

Keane, pese a todo, no cree que la situación derive en una ruptura total. “No creo que vaya a haber una gran pelea”, apuntó, antes de volver a poner el foco en lo que él considera el verdadero problema: “Ya tenemos dudas sobre este vestuario. No creo que haya suficientes caracteres, suficientes hombres ahí dentro. Eso ya lo sabemos”.

Un club atrapado en su propio ruido

La escena es conocida para cualquiera que siga al United en los últimos años: resultados decepcionantes, decisiones discutidas desde los despachos, leyendas del club disparando desde los platós y jugadores atrapados entre la presión externa y el desconcierto interno.

Esta vez el protagonista es Lisandro Martínez, pero el telón de fondo es el mismo: un club gigante que parece vivir permanentemente al borde del colapso, con viejas glorias como Keane y Neville actuando casi como termómetro emocional de una afición cansada.

Mientras tanto, el United sigue sin reaccionar de forma oficial. No hay una voz fuerte desde dentro que marque el rumbo, defienda el proyecto o asuma errores. Y cuando el vacío lo ocupan los exjugadores y los propios futbolistas con micrófono en mano, el “circo” del que habla Keane deja de ser una metáfora para convertirse en la imagen más fiel del momento.

La pregunta ya no es qué dijo Martínez, sino qué hará el club con ese grito público de frustración. Porque si ni siquiera un escándalo de este calibre provoca una respuesta clara desde Old Trafford, ¿qué más tiene que pasar para que el Manchester United vuelva a parecerse a un club de fútbol y no a una función permanente?