La lesión de Alex Scott: buena noticia para Bournemouth
La preocupación en Bournemouth duró poco, pero fue intensa. Alex Scott, recién estrenado como titular con la selección de Inglaterra, volvió del parón internacional con una lesión en el muslo que apuntaba a dejarle fuera hasta ocho semanas. Un golpe duro para un club que le ha colocado una etiqueta de 100 millones de libras y que ve en él el corazón de su centro del campo.
Las primeras noticias no invitaban al optimismo. Lesión muscular, varias semanas de baja, calendario apretado, y un jugador que llegaba en pleno impulso tras firmar su primera titularidad con Inglaterra en el 7-0 ante Croacia en Rijeka. Todo parecía alinearse para una ausencia larga.
Pero las últimas pruebas han cambiado el panorama.
“Le hicimos una resonancia magnética y las imágenes se veían muy bien”, explicó Marco Rose, visiblemente aliviado. “Su progresión, su curación, van por buen camino. Mejor de lo que esperábamos”.
El diagnóstico inicial de seis a ocho semanas ha quedado prácticamente descartado. No es un alta inmediata, ni mucho menos, pero sí una rectificación importante en los plazos.
Rose lo dejó claro: Scott no estará listo para enfrentarse a Sunderland ni para la próxima semana. Sin embargo, el técnico ya habla de la siguiente fase, la que todos los entrenadores desean alcanzar cuanto antes con un jugador clave: el trabajo específico de readaptación.
“Eso no significa que esté listo para Sunderland o para la semana que viene, pero podemos avanzar en su rehabilitación, podemos volver a traerle al césped para ver cómo responde”, detalló. Ahí está la clave: volver a sentir el balón, medir sensaciones, comprobar si el muslo responde a la carga.
La gran noticia para Bournemouth es que el discurso ha cambiado. Ya no se habla de casi dos meses en la grada. Se habla de acelerar, con cuidado, pero acelerar.
“Ya no hablamos de seis a ocho semanas”, insistió Rose. “Estamos bastante confiados en poder recuperarlo quizá un poco antes”.
La prudencia, no obstante, sigue marcando el ritmo. El entrenador alemán sabe que un error en los tiempos con una lesión muscular puede costar caro, sobre todo con un futbolista que vive de su dinamismo y su capacidad para abarcar metros en el centro del campo.
“Depende de cómo responda a la carga que le metamos”, matizó. “Todavía tenemos que tener cuidado, sigue habiendo una lesión. Pero pinta mucho, mucho mejor”.
En Bournemouth respiran. Scott se ha revalorizado en cuestión de meses hasta el punto de que el club ha fijado un precio de salida de 100 millones de libras si alguien llama a la puerta en enero. No es solo una cifra; es una declaración de intenciones sobre lo que representa el centrocampista para el proyecto.
Ahora la cuestión ya no es si volverá esta temporada en plenitud, sino cuánto tardará en recuperar el ritmo competitivo que le llevó de brillar en su club a firmar una goleada histórica con Inglaterra. Y, sobre todo, si este contratiempo será solo una pausa breve en el ascenso de uno de los nombres más codiciados del fútbol inglés.






