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Lewis Koumas brilla en la Champions con el Liverpool

En cuanto Lewis Koumas marcó por fin en Linz y salió disparado hacia la grada visitante, el primero en abrazarle fue el hombre de la noche: Bradley Barcola, autor de un hat-trick y dueño del balón del partido.

Hace un año, sus caminos parecían muy lejos de cruzarse en una noche europea así. Koumas peleaba cesiones en el Birmingham, en Championship. Barcola vestía la camiseta de Paris St-Germain, rumbo a su segunda Champions consecutiva. Doce meses después, ambos arrancan como titulares con el Liverpool y destrozan 6-3 al LASK en Austria. El fútbol no avisa; gira.

Barcola se marchó del Raiffeisen Arena con el balón bajo el brazo y la sonrisa de quien sabe que ha firmado una noche grande. Pero también con la certeza de que no fue el único en vivir algo especial. Al otro lado del vestuario, un galés de 21 años digería su propia explosión.

Koumas vio cómo le anulaban dos goles por fuera de juego. Dos veces corrió, celebró, miró al linier… y dos veces el banderín le devolvió a la realidad. A la tercera, no falló. Esta sí valía. Esta contaba.

Y con ese tanto, apenas tres días después de su primera titularidad en Premier League ante Manchester City —con Alexander Isak, Cody Gakpo y Hugo Ekitike en la enfermería—, Koumas se convirtió en el jugador más joven del Liverpool en marcar y asistir en un partido de Champions. El anterior dueño de ese registro era un tal Steven Gerrard, en 2001.

Cuando se lo dijeron, el galés necesitó confirmación: “¿Es oficial?”. La estadística lo es. El impacto, también.

“No está mal, ¿no? Y no es mal nombre con el que estar al lado. Wow. Qué leyenda. Solo quiero más de esto”, confesó. Frase corta, ambición enorme.

De la academia al escaparate europeo

En un Liverpool acostumbrado a las grandes cifras de mercado y a los focos sobre los fichajes de relumbrón, la historia de Koumas entra directa en el corazón de la grada. Llegó al club con 11 años. Debutó con el primer equipo a los 18, con Jürgen Klopp aún en el banquillo, y marcó en su estreno. Manual perfecto de canterano.

Luego llegaron las cesiones, el camino largo: Stoke, Birmingham, Hull. En este último ayudó al ascenso de los Tigers la pasada temporada. Nada glamuroso, pero decisivo. Y ahí aparece Andoni Iraola. En la primera semana de pretemporada, el técnico lo ve claro: Koumas entra en sus planes.

Desde entonces, todo ha ido a velocidad de vértigo. Debut en Premier en Newcastle. Minutos en Champions ante Atlético de Madrid. Primera titularidad del curso en Carabao Cup frente al Tottenham y premio a mejor jugador del partido tras un despliegue físico que llevó a Iraola a definir su estilo como “contagioso”.

Aquella noche de Copa, Koumas se fue del césped directo a una videollamada con su familia. En Linz, tras su primer gol de la temporada, repitió ritual. Misma pantalla, otro escalón en su carrera.

“Probablemente ha sido la mejor sensación de mi carrera, 100%. Estoy muy agradecido de tener otra oportunidad”, explicó. Gratitud, sí. Pero también una exigencia interna que no esconde: “Este es mi trabajo. Necesito goles y asistencias. No tenía ninguna antes de Linz, así que era muy importante conseguirlas”.

El mensaje es claro: no se ve como una historia bonita de una noche. Se ve como un delantero obligado a responder.

La ocasión que no le deja dormir

La semana de Koumas no empezó en Linz, sino en Anfield, contra el campeón de Europa. Ante Manchester City, con 0-0 en el marcador, Barcola le filtró un pase perfecto. Control limpio, golpeo seco, la Kop conteniendo el aliento. Solo que al final apareció Gianluigi Donnarumma, enorme, plantado justo donde no debía estar para el delantero.

La pelota no entró. Y al galés le pesó.

“No pude dormir. No dejaba de pensar en la ocasión toda la noche. Siento que no podía haberla golpeado mejor. El portero es enorme y estaba en el lugar correcto, en circunstancias normales entra”, reconoció. Esa espina, tres días después, empujó cada carrera en Linz.

En Austria, dos goles anulados habrían destrozado la confianza de más de uno. Koumas eligió otra respuesta: seguir atacando el espacio, seguir pidiendo el balón, seguir rematando. El premio llegó. Y el viaje hacia la grada visitante lo explicó todo. Desahogo, rabia, alivio. Y una conexión con los hinchas que él mismo describió con una frase sencilla:

“Ir con los aficionados al final lo significó absolutamente todo. Son la razón por la que hacemos esto y por la que queremos este trabajo. Ojalá hubiera podido meterme ahí con ellos, pero había una gran jaula de metal en medio”.

No pudo saltar la valla. Pero ya ha saltado a otra dimensión.

Un mensaje para toda la academia

Hijo del excentrocampista de Gales Jason Koumas, el joven delantero vive días que marcan carreras. Dos titularidades consecutivas con el Liverpool, estreno goleador en Champions, foco mediático… y una competencia feroz esperándole a la vuelta de la esquina.

Isak y Gakpo regresarán pronto. La puerta que hoy está abierta puede cerrarse sin previo aviso. Él lo sabe mejor que nadie: “Nunca sabes cuándo va a ser tu último partido. Sé que suena a cliché, pero es verdad. Tengo que seguir apretando, cada vez que tenga una oportunidad”.

Esa actitud no pasa desapercibida en el club. Ni en el primer equipo ni en la base. El mismo día del 6-3 en Austria, los sub-19 del Liverpool derrotaron 4-2 a los jóvenes del LASK en la Uefa Youth League, con hat-trick de Will Wright, de 18 años.

El responsable de la academia, Rob Page, trazó la línea directa: “Ves a Koumas con el primer equipo y la energía que aporta al frente de ataque: eso viene de estar en la academia, y Will tiene una identidad similar. Tenemos un entrenador que ha llegado con una idea clara de cómo quiere jugar, que encaja con muchos jugadores. Y ahora ven un camino: Rio Ngumoha, Trey Nyoni y ahora Koumas. Mi mensaje fue: ‘¿De dónde viene el siguiente? Salid y enseñadle al míster de qué sois capaces’”.

La puerta está entreabierta. Y cada actuación como la de Linz la empuja un poco más.

Koumas lo resume con una mezcla de confianza y realismo: “Estamos teniendo ocasiones porque somos lo suficientemente buenos. Trey y Rio son increíbles y, si eres lo bastante bueno, no importa la edad que tengas”. Lo dice alguien que, con 21 años, ya ha igualado un registro que llevaba el nombre de Gerrard.

Un presente que no espera

Liverpool, 20 veces campeón de Inglaterra, mira a su academia con otros ojos. No como un recurso de emergencia, sino como una fuente real de titulares. Koumas lo ve, lo siente y se agarra a ello sin discursos grandilocuentes: “Ojalá sea así y me encantaría que fuera en esa dirección, pero solo tengo que seguir trabajando duro, mantener la cabeza baja, hacer lo que el míster me pide y alargar esto todo lo que podamos”.

El siguiente examen llega ya: visita a Brentford el sábado. Iraola admitió que es “demasiado pronto” para saber si Isak o Gakpo estarán disponibles. Hace apenas unos meses, eso habría significado preocupación. Hoy, nadie se sorprendería si el técnico vuelve a escribir el nombre de Koumas en la alineación.

Por algo será. Ahora mismo, el galés está haciendo todo lo que se le puede pedir. Y un poco más.