Liverpool busca al heredero de Salah en William Gomes
Liverpool ha gastado más de 160 millones de libras en ataque este verano y, aun así, la herida que dejó Mohamed Salah en el costado derecho seguía abierta. Anfield buscaba un nuevo faraón. La respuesta, según Portugal, tiene nombre y acento brasileño: William Gomes. El problema es el de siempre: el talento viene con una etiqueta de precio feroz y en el Estádio do Dragão no hablan de rebajas.
Un desequilibrio que persigue a Iraola
Andoni Iraola llegó a Liverpool con la promesa de un ataque renovado y agresivo. Refuerzos no le han faltado. Bradley Barcola aterrizó por 125 millones de libras, Victor Muñoz por 35. Dos apuestas fuertes, dos perfiles de élite… y un mismo problema: ambos se sienten más cómodos partiendo desde la izquierda.
Con Cody Gakpo y el joven Rio Ngumoha también reclamando ese sector, el dibujo ofensivo de Iraola se ha inclinado peligrosamente hacia un solo lado. La banda derecha, la de Salah durante años, se ha convertido en un vacío táctico que condiciona cada plan de partido.
El fútbol moderno permite intercambios de posiciones y soluciones creativas. Muñoz y Gakpo han sido probados como parches, movimientos de emergencia más que convicciones firmes. Aun así, en los despachos de Anfield crece la sensación de que hace falta un especialista puro, un jugador determinante que viva en la derecha y decida partidos desde ahí.
El mercado de verano ya dejó claro lo difícil que es encontrarlo. Liverpool apuró hasta el final por Ismaila Sarr y Yankuba Minteh y se quedó sin ninguno. El reloj se paró, la ventana se cerró y la duda siguió instalada en la pizarra de Iraola.
El 1 de enero, con el mercado de invierno, el club volverá a la carga. Esta vez con un objetivo más rutilante.
William Gomes, la joya del Dragão
El diario portugués A Bola sitúa a William Gomes en el centro del radar de Julian Ward, el nuevo director deportivo de Liverpool en su segunda etapa en el cargo. Ward quiere que el brasileño sea su primera gran firma de este nuevo ciclo. No es un capricho: es una declaración de intenciones.
Gomes, de 20 años, llegó al Estádio do Dragão en enero de 2025 por apenas 9 millones de euros, con el lateral Wendell tomando el camino inverso hacia São Paulo. Una operación silenciosa, casi discreta, que hoy parece una ganga histórica.
Su adaptación no fue inmediata. Los primeros meses fueron de aprendizaje, de banquillo y minutos contados. Después, explotó. Con la camiseta de Porto suma ya 20 contribuciones de gol: 16 tantos y 4 asistencias en 67 partidos. Números que, sin ser desorbitados, hablan de un atacante que crece a ritmo constante en un contexto de exigencia máxima.
En esta Primeira Liga ha arrancado con la confianza por las nubes: dos goles y dos asistencias en ocho encuentros. Producción, personalidad y atrevimiento en una banda derecha que ya se le queda pequeña a nivel mediático.
Porto blinda… y sube la apuesta
La buena noticia para Liverpool es que Porto no cierra la puerta a vender. La mala es el precio. El club portugués renovó el contrato de William Gomes la semana pasada hasta junio de 2031 y aprovechó para blindarlo con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, subida desde los 80 anteriores.
En libras, son unos 84,6 millones. En dólares, 112 millones. En el lenguaje de Porto, significa una cosa muy sencilla: o pagas la cláusula, o no hay trato.
El técnico Francesco Farioli explicó el movimiento con claridad. Recordó que Gomes necesitó tiempo para adaptarse en sus primeros seis meses, que la pasada temporada ya se intuía su calidad, pero le faltaba continuidad. Ahora, dice, el futbolista es otro: más maduro, más estable, más profesional en todo, desde la preparación de los partidos hasta la dieta y el régimen de entrenamientos.
Para Farioli, la renovación era “necesaria” y la cláusula, un seguro. Porto sabe que el escaparate europeo acabará llamando a la puerta. El entrenador lo asume, aunque no lo celebra: quiere retenerlo “unos meses más” porque lo considera “pivotal” y “uno de los hombres clave” del equipo.
El mensaje hacia fuera es nítido: quien venga, que venga con la chequera abierta de par en par.
Ward mira de nuevo a Portugal
Julian Ward conoce el camino a Portugal de memoria. En su anterior etapa al frente de la planificación deportiva de Liverpool ya asaltó ese mercado con dos operaciones gigantes: Luis Díaz desde Porto y Darwin Núñez desde Benfica. Dos fichajes que marcaron época reciente en Anfield y consolidaron la confianza del club en el talento luso y sudamericano que se cuece allí.
Ahora, el director deportivo de 45 años parece preparado para un tercer golpe. William Gomes encaja en la línea sucesoria de Salah: joven, desequilibrante, con gol y margen de crecimiento. No es un clon, pero sí un heredero potencial para una banda que ha definido la identidad ofensiva de Liverpool durante casi una década.
La ecuación, sin embargo, es dura. Tras desembolsar más de 160 millones de libras en Barcola y Muñoz, asumir otros 84,6 millones por un nuevo atacante exigiría una apuesta total del club, tanto deportiva como financiera.
Liverpool deberá decidir si está dispuesto a repetir la fórmula que ya le funcionó con Díaz: pagar caro, pagar pronto y confiar en que el Dragão vuelva a ser la cantera secreta de sus próximos ídolos.
Porque el hueco que dejó Salah no se tapa con parches. Se llena con una estrella. Y en Portugal están convencidos de que esa estrella ya tiene nombre.






