Pavard celebra su partido 50 en Serie A con una victoria del Inter
El parón de tres semanas no enfrió al Inter. En San Siro, el equipo de Simone Inzaghi regresó con autoridad y despachó a Parma con un 3-0 que dejó la sensación de un líder serio, concentrado y con la mente ya puesta en Europa. Para Benjamin Pavard, además, fue una noche con un matiz especial: su partido número 50 en Serie A con la camiseta nerazzurra, coronado con portería a cero.
No lo sabía. Ni lo tenía en mente. Pero lo jugó como si llevara cien.
Un Inter clínico, un marcador sentenciado antes del descanso
El encuentro se rompió pronto. Petar Sucic abrió el marcador y encarriló un duelo que el Inter dominó con la precisión de los días grandes. Hakan Calhanoglu, dueño del ritmo y de la pelota, amplió la ventaja y Marcus Thuram, siempre incisivo, puso el tercero antes del descanso. Tres golpes, un mismo mensaje: el Inter no ha perdido el hilo competitivo pese al parón.
Parma tuvo sus momentos. Algunas llegadas, un par de avisos que obligaron a ajustar marcas y líneas. Pero cada vez que el conjunto visitante se asomó, la zaga nerazzurra respondió. Y cuando el Inter olió sangre en el área rival, no perdonó.
Ahí se explica buena parte de la satisfacción de Pavard al término del choque. El francés, pieza clave en la estructura defensiva, salió del campo con lo que más aprecia un defensor: una portería intacta.
Orgullo de medio centenar
Al final, en los micrófonos de Inter TV, Pavard se enteró del hito. “No sabía que era mi partido número 50 en Serie A, pero estoy orgulloso”, confesó, con una sonrisa que mezclaba sorpresa y satisfacción. Orgulloso, sobre todo, de haberlo logrado en un contexto muy concreto.
“Sobre todo porque lo he hecho jugando para el Inter, que es el mejor club de Italia y uno de los mejores del mundo”, subrayó. Una declaración de pertenencia, de peso, que encaja con su rendimiento desde que llegó a Milán.
El defensor no escondió lo que significaba este encuentro tras un parón tan largo. “Estoy contento y espero que vengan muchos más. Era un partido muy importante después de estas tres semanas de descanso”, apuntó, consciente de que este tipo de choques, a la vuelta del calendario internacional, suelen esconder trampas.
El Inter, sin embargo, las evitó.
Equilibrio táctico y exigencia máxima
Pavard puso el acento en el equilibrio mostrado por el equipo ante Parma. “Empezamos bien el partido, luego concedimos algunas ocasiones, pero cuando tuvimos las nuestras, las aprovechamos”, analizó. Una frase que resume el guion: solidez, algún desajuste puntual y una contundencia demoledora en el área rival.
Para un defensor, la lectura es clara. “Como defensa, siempre estás contento con una portería a cero. Es importante para el equipo y para los defensores”, remarcó. Más allá del resultado, la sensación de control atrás alimenta la confianza de un bloque que aspira a llegar lejos en todas las competiciones.
Y ahí aparece otro punto clave: el desgaste. La temporada del Inter se juega en varios frentes y la acumulación de partidos ya se deja notar. Pavard no lo esquivó: “Los grandes clubes juegan todas las competiciones, así que no podemos quejarnos, aunque sean muchos partidos. Todos tendrán la oportunidad de jugar.”
Rotaciones, minutos repartidos, responsabilidad compartida. El discurso del francés encaja con lo que se ve sobre el césped: una plantilla larga, exigida al máximo, pero con recursos para sostener el nivel.
El foco se mueve a la Champions
Sin tiempo para recrearse en la goleada, el Inter mira ya al martes. En San Siro espera Club Brugge, en la segunda jornada de la fase de grupos de la UEFA Champions League. Un duelo con historias cruzadas: el regreso de Aleksandar Stankovic a Milán y la presencia de Yann Sommer en el conjunto belga tras su salida veraniega.
El ambiente será distinto, la tensión mayor, el margen de error más pequeño. Pero la idea de Pavard es simple: la identidad no se negocia, juegue quien juegue. “Necesitaremos ganar nuestros partidos independientemente de quién juegue”, sentenció.
El Inter llega lanzado, con su defensa en bloque y un campeón del mundo que, sin darse cuenta, ya ha firmado medio centenar de batallas ligueras de nerazzurro. La pregunta es cuántas de esas noches, con marcador a cero y San Siro en pie, le quedan todavía por delante.





