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Mbappé falla penalti y Betis sorprende al Real Madrid

El invicto de José Mourinho en su regreso al banquillo del Real Madrid se rompió donde menos lo esperaba. En La Cartuja, bajo una noche densa y ruidosa, un penalti fallado por Kylian Mbappé en el tiempo añadido y el primer gol de Troy Parrott con la camiseta del Real Betis sellaron un 1-0 que sacude el inicio de la Liga.

El Madrid llegaba con tres victorias en tres jornadas en esta segunda etapa del técnico portugués. Pleno de puntos, discurso firme, sensación de equipo implacable. Pero Betis le bajó el volumen. Y lo hizo con un plan valiente, un portero enorme y una pegada inesperada en el tramo final.

Un Madrid atascado y un Betis sin complejos

El partido arrancó con el guion previsto: el Madrid mandando, Betis agazapado pero sin renunciar a salir. Vinicius Junior avisó pronto, con una de esas carreras que levantan a la grada. De sus botas nació la primera gran ocasión blanca: un pase raso y tenso de Arda Güler cruzó el área y el brasileño, llegando al segundo palo, estrelló el balón en el poste. El murmullo en La Cartuja fue de aviso.

Mbappé, siempre en el foco, encontró espacios a cuentagotas. Cuando los halló, se topó con una defensa que se jugó el tipo. Natan primero y Marc Bartra después se lanzaron al suelo para bloquear dos remates que olían a gol. Eran acciones de área pequeña, de delantero que ya se ve celebrando. Acabaron en despeje y rugido de la hinchada verdiblanca.

El Madrid acumulaba posesión, pero no claridad. El ritmo se espesó. Cada ataque blanco chocaba con una línea bética compacta, ordenada, que obligaba a los de Mourinho a circular lejos del área de Álvaro Valles. El portero apenas sufría más allá de algún centro lateral y un par de disparos lejanos.

El golpe de Parrott

Cuando el partido parecía caminar hacia un empate trabajado, Betis se atrevió a dar un paso al frente. Y el riesgo tuvo premio. A nueve minutos del final, un centro encontró la cabeza de Nelson Deossa. Thibaut Courtois voló para sacar una mano magnífica y mantener vivo al Madrid. Pero el rebote cayó donde no debía: a los pies de Troy Parrott.

El irlandés no dudó. Control, disparo seco y gol. 1-0. Primer tanto con el Betis, en su primera noche grande, ante el Real Madrid de Mourinho. La Cartuja explotó. El banquillo verdiblanco se desbordó hacia la banda. El Madrid, de golpe, se vio contra el reloj.

Mourinho agitó el equipo y el conjunto blanco respondió con orgullo. Carlos Espi creyó firmar el empate con una acrobacia espectacular tras un centro de Vinicius. Una chilena perfecta, estética, de esas que se repiten en los resúmenes. Pero la celebración duró segundos: el asistente levantó el banderín y el VAR confirmó el fuera de juego en la jugada previa. Gol anulado. Otro mazazo.

El desenlace: el larguero, el punto de penalti y Valles

El asedio final del Madrid fue ya a corazón abierto. Mbappé rozó el empate con un toque sutil, casi de fútbol sala, que se envenenó y acabó besando el larguero. El suspiro fue colectivo, tanto en el césped como en la grada. El Betis se defendía como podía, cada despeje era un alivio.

Y entonces llegó la acción que lo cambió todo. Natan entró con dureza sobre Vinicius en el área en los últimos instantes del añadido. El árbitro no dudó: penalti. El estadio contuvo la respiración. Mbappé, balón bajo el brazo, caminó hacia el punto fatídico con la serenidad de quien ha vivido mil noches así.

Parecía el guion perfecto para rescatar un punto y mantener el pleno de victorias. Pero Álvaro Valles tenía otros planes. El francés golpeó, Valles adivinó, se estiró y desvió el lanzamiento. La pelota se alejó del peligro, el pitido final llegó poco después y el portero se convirtió en héroe instantáneo de la afición bética.

El triunfo coloca al Betis con 9 puntos en cuatro jornadas, los mismos que el Real Madrid, y llena al equipo de Manuel Pellegrini de confianza justo antes de afrontar su segunda participación en la Champions League. El Madrid, en cambio, descubre pronto que con Mourinho en el banquillo puede ser sólido y competitivo, pero no intocable.

La Liga apenas empieza y ya ha dejado claro un mensaje: ni siquiera un penalti de Mbappé en el descuento garantiza el final que todos esperan.