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Pedro Neto: La nueva joya del Chelsea como carrilero

Diez años después de Victor Moses, Chelsea vuelve a encontrar oro en la misma veta táctica: reconvertir a un extremo en carrilero. Entonces fue Antonio Conte. Hoy es Xabi Alonso. Y esta vez el protagonista se llama Pedro Neto.

El portugués firmó un doblete desde el carril derecho en la victoria por 2-0 ante Everton en el Hill Dickinson Stadium y confirmó lo que ya se intuía en estas primeras semanas de temporada: no es un apaño, es un pilar del nuevo Chelsea.

De transferible a intocable

Lo llamativo es que el escenario pudo ser radicalmente distinto. En verano, en los despachos de Stamford Bridge nadie consideraba a Neto como intransferible. Al contrario: el club escuchaba, con una cifra en mente cercana a los 100 millones de libras. Alta, pero no prohibitiva para un jugador que, además, terminaba la pasada campaña frustrado.

Su desencanto no era un secreto. Enzo Maresca, con quien mantenía una relación muy estrecha, se marchó el día de Año Nuevo. Liam Rosenior apenas resistió cuatro meses en el cargo y Chelsea se desplomó hasta la décima plaza. El proyecto parecía deshilacharse y algunos jugadores miraban alrededor con dudas.

Entonces llegó el giro. Cole Palmer, Joao Pedro, Reece James, Moises Caicedo… varios pesos pesados renovaron comprometiéndose con una nueva hoja de ruta: rodear al talento joven con experiencia real, no solo promesas. La llegada de Xabi Alonso terminó de cambiar el clima. El vestuario compró la idea. No estaba tan claro que Neto hiciera lo mismo.

Las dudas se centraban en un punto: ¿quería realmente jugar de carrilero? El debate acompañó al portugués hasta el cierre del mercado. La respuesta definitiva llegó después, sobre el césped… y en la mesa de negociaciones. El mes pasado, Neto firmó un nuevo contrato hasta 2032, ya consolidado como pieza clave en el tablero de Alonso.

Un extremo que siempre tuvo más

Quizá Alonso vio en él algo que el propio Neto no terminaba de reconocer. Fichado desde Wolves en 2024 por 54 millones de libras, su etiqueta era clara: atacante eléctrico, desequilibrante, pero sin números de superestrella.

En el club de Midlands dejó 14 goles y 27 asistencias en 135 partidos. En Chelsea, antes de la llegada de Alonso, su producción solo había dado un pequeño salto: 19 goles y 19 asistencias en 103 encuentros. Correcto, útil, pero lejos de justificar un estatus de jugador franquicia.

Con Alonso, el guion se ha roto. Esta temporada suma ya cuatro goles y una asistencia en nueve partidos, pese a haber salido desde el banquillo en tres de ellos. Su tasa de acierto se ha más que duplicado respecto a etapas anteriores. Y no desde la banda clásica, sino desde un rol híbrido que exige tanto como ofrece.

Chelsea, ahora, obtiene lo mejor de los dos mundos.

Carrilero… pero delantero

Los números explican bien el cambio. A pesar de actuar como carrilero, Neto promedia 5,3 toques por partido en el área rival, muy por encima de los 3,6 de la pasada campaña. Pisa zona de definición con la insistencia de un nueve y la libertad de un extremo.

Su regate también ha subido de nivel: de 1,6 a 1,8 regates completados por 90 minutos, con una mejora sustancial en el porcentaje de éxito, del 43,5% al 52,6%. Encara más, elige mejor. Y genera más: ha pasado de 1,8 a 2,0 ocasiones creadas por partido, con un salto en las oportunidades generadas en jugada (de 1,5 a 1,8).

Pero el cambio no se entiende solo mirando hacia adelante. El otro lado del mapa también se ha encendido. En Premier League, sus entradas han aumentado de 0,7 a 2,0 por 90 minutos, y las posesiones recuperadas han pasado de 2,9 a 3,9. Neto ya no solo desborda. También muerde.

Esa doble cara se apoya en un físico particular. El portugués ha contado alguna vez que su familia, muy vinculada al hockey sobre patines, marcó su desarrollo atlético. Hoy esa base se traduce en un jugador capaz de ir y venir, repetir esfuerzos y sostener un ida y vuelta que muy pocos extremos aceptan cuando se les pide bajar un escalón nominal en el campo.

La asimetría de Xabi

Xabi Alonso ha encontrado en él la pieza ideal para su estructura asimétrica. En la izquierda, con Jorrel Hato o Pep Chavarría, no exige la misma producción ofensiva. Ahí busca más equilibrio, más pausa. Eso libera a Neto por la derecha, donde tiene licencia para lanzarse, atacar al lateral rival y aparecer en el área como un segundo punta.

El técnico lo resumió con claridad tras el triunfo ante Everton: “Llámale como quieras. Extremo, carrilero, jugador ofensivo, jugador defensivo. Puede hacer muchas cosas”. Una definición que encaja mejor con un comodín de élite que con un simple reconvertido.

Alonso sabe, además, que no solo gana en el campo. Neto es uno de los bromistas del vestuario, un perfil que ayuda a rebajar la tensión en una plantilla joven sometida a una exigencia enorme.

Su sentido del humor quedó a la vista tras el 6-3 a Leeds en la Carabao Cup, partido en el que también vio puerta. En los micrófonos de Sky Sports, su excompañero en Wolves, Conor Coady, le lanzó una pregunta con retranca: “¿Cuándo te ha preocupado a ti encajar goles?”. Neto sonrió y respondió: “Ahora soy carrilero, lad”. Risas, complicidad… y luego una frase que explica su nueva versión: “En mi cabeza, siempre tengo que correr hacia atrás y ayudar también a mis defensas”.

De Moses a Neto, un eco ganador

La comparación con Victor Moses no es gratuita. Bajo Conte, el nigeriano se reinventó en 2016-17, encadenó junto al resto del equipo una racha de 13 victorias consecutivas y terminó levantando la Premier League desde un puesto que, a priori, tampoco era el suyo.

Neto no ha tenido que transformarse tanto. No ha cambiado de piel, sino de marco. Su paso de extremo a carrilero derecho bajo Alonso no le ha obligado a renunciar a lo que era, sino a amplificarlo. Corre más, interviene más, decide más cerca del área y trabaja más atrás.

Chelsea ya sabe lo que puede pasar cuando un extremo acepta ese reto y lo convierte en su nueva zona de confort. La pregunta, esta vez, no es si el experimento funciona. Eso ya está claro. La cuestión es hasta dónde puede llevarles este nuevo Pedro Neto en un club que vuelve a oler a proyecto serio.