Pochettino: Arquitecto del futuro del USMNT tras el Mundial
Mauricio Pochettino no tuvo mucho tiempo para lamerse las heridas. Apenas dos meses después de la dolorosa eliminación de la selección masculina de Estados Unidos en el Mundial, el técnico argentino ya está otra vez sumergido en el trabajo, pero ahora con un papel mucho más grande que el de simple seleccionador.
Cuando llegó en 2024, muchos lo vieron como un parche de lujo: un entrenador de élite para exprimir al máximo el primer Mundial en casa en más de tres décadas. Algo casi coyuntural. Sin embargo, el vínculo creció. El proyecto también. Y en agosto se selló la renovación de su contrato para otro ciclo mundialista.
El calendario inmediato ofrece cuatro amistosos a finales de septiembre y principios de octubre ante Perú, Chile, México y Canadá. Un buen termómetro, sí, pero pequeño frente a la montaña que se levanta en el horizonte: clasificar al Mundial 2030 y, sobre todo, empujar a todo el fútbol estadounidense hacia otro nivel.
Un seleccionador con poder de director deportivo nacional
Pochettino no esconde lo que le sedujo de seguir en el cargo. Lo definió como la oportunidad de “tener un impacto duradero en el deporte en el país que nos ha recibido con tanta calidez, y que ese impacto vaya más allá de los resultados en el campo”. No es una frase vacía.
El anuncio de su renovación llegó con un matiz clave: US Soccer explicó que el argentino asumirá un rol mucho más influyente en el diseño de la estructura del fútbol en el país. No solo elegirá convocatorias y sistemas de juego. También tendrá voz en el rumbo del desarrollo juvenil, en la formación de entrenadores y en la colaboración con las ligas profesionales.
En otras selecciones del mundo, esa figura de “arquitecto del proyecto” no es extraña. En Estados Unidos, sí. Ningún técnico había tenido antes un poder tan amplio para orientar la hoja de ruta de todo el programa.
Y el momento no puede ser más decisivo. La federación está en plena reestructuración y busca dos nuevos directores para las áreas masculina y femenina, tanto en selecciones absolutas como juveniles. Pochettino dejó claro que quiere estar dentro de ese proceso. Está dispuesto a ayudar, a opinar, a influir. Aunque lo dijo con una sonrisa: “pero no puede ser solo ‘mi’ persona.”
“Este es el futuro de USA”, subrayó. “Queremos intentar rendir en el Mundial y crear algo especial con los aficionados. Y ahora se trata de ser parte del legado que la federación quiere crear: convertirse en uno de los países más poderosos en el fútbol. Ese es un sueño, ¿no? Es increíble. Si podemos ser parte de eso, estamos muy ilusionados y muy felices”.
La ambición va más allá de 2030. Estados Unidos jugará los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y se ha informado ampliamente que podría disputar también la Copa América ese mismo verano. Un escaparate doble en casa. Una oportunidad única para consolidar la identidad que Pochettino quiere imprimirle al programa.
Balogun, un mercado roto en el último minuto
El verano de traspasos dejó pocas sacudidas en la plantilla del USMNT. Hubo movimientos destacados, como la llegada de Gio Reyna a Strasbourg, el salto de Sebastian Berhalter a Middlesbrough o el fichaje de Zavier Gozo por Crystal Palace desde la MLS. Pero, en general, el grupo se mantuvo estable.
Uno de los nombres llamados a protagonizar un traspaso sonado era Folarin Balogun. El delantero de Monaco, tras un Mundial de gran impacto, parecía listo para un cambio de escenario importante. Todo apuntaba a un acuerdo con Everton. Hasta que el trato se vino abajo a última hora.
El club de la Premier League señaló un posible problema físico. Monaco no estuvo de acuerdo. El jugador tampoco. Y el movimiento se deshizo en el tramo final del mercado, dejando a Balogun en un limbo emocional que muchos futbolistas conocen bien.
Pochettino no se desentendió. Al contrario, se posicionó cerca del delantero de 25 años. “Sí, es difícil porque no puedes influir en esa decisión”, reconoció. “Necesitas apoyar lo que están haciendo las personas que toman las decisiones”.
El técnico explicó que, en casos especiales como el de “Flo”, quiere ir un paso más allá. “Lo voy a llamar en los próximos días. Quise darle un poco de espacio después de esa situación en Everton. Quiero saber por él qué pasó. Pero siempre ofrecemos nuestro apoyo, y ya está”.
No hubo dramatismos, pero sí un mensaje claro: Balogun sigue siendo pieza clave. “Creo que es un jugador importante para nosotros, fue un jugador importante en el Mundial y espero que pueda encontrar, estando en Monaco o en otro lugar, su mejor sitio para rendir de la mejor manera”.
La batalla silenciosa por los duales
Mientras se acerca la próxima ventana FIFA, Pochettino guarda casi en secreto la lista de 26 jugadores que convocará. Casi. Hay un nombre que, por ahora, queda fuera: Noahkai Banks.
El central de Augsburg, con doble nacionalidad germano-estadounidense, todavía no ha decidido a qué selección representar. No estará con Estados Unidos en esta ventana. El propio Banks, de 19 años, ha asegurado que quiere tomar una decisión “en el próximo parón internacional, o como muy tarde en el siguiente”.
Alemania también se ha movido. Medios del país informaron que el nuevo seleccionador, Jürgen Klopp, llegó incluso a verlo en persona. La puja es seria.
Pochettino, preguntado por el tema, no quiso entrar en detalles de cada caso, pero sí marcó la línea general. “Estamos en contacto con todos los potenciales dual nationals”, explicó. Para él, la clave no es solo la táctica o el proyecto deportivo, sino el vínculo humano.
“Creo que es importante para nosotros, por supuesto, porque esa conexión humana es muy importante. Incluso si, como en ese caso, Noki no cambió de opinión y sigue esperando, sin decisión, y por supuesto no podemos considerarlo para el próximo campamento… Pero la organización está trabajando con todos los dual nationals y jugadores con la posibilidad de tomar una decisión”.
Pochettino insiste en esa idea de cercanía, de puerta abierta. “Esa conexión humana es importante porque si un día sienten que pueden defender y quieren luchar y ser parte de nuestra selección… Por supuesto, si lo merecen y consideramos que lo merecen, por supuesto que los vamos a llamar”.
Es un juego de paciencia, de respeto a los tiempos de cada futbolista, pero también una carrera estratégica. Cada decisión de un dual nacional puede cambiar el techo competitivo de la selección en un ciclo mundialista.
Un proyecto que mira a 2030… y a algo más grande
Entre amistosos, mercados agitados y decisiones de jóvenes talentos, el verdadero tablero de Pochettino está unos años más adelante. El Mundial 2030 es la gran meta deportiva, pero no la única. Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y la posible participación en la Copa América ese mismo verano dibujan un calendario de alto voltaje en casa.
La federación quiere que ese periodo marque un antes y un después. Pochettino también. No se conforma con competir. Habla de legado, de estructura, de convertirse en “uno de los países más poderosos en el fútbol”.
La pregunta ya no es si Estados Unidos puede ser competitivo en un torneo. La pregunta, con Pochettino al mando de algo más que un banquillo, es hasta dónde puede llegar un país que ha decidido, por fin, construir un proyecto de selección como una potencia de verdad.






