Logotipo completo Alargue Final

Son Heung-min: De Londres a LAFC y el nuevo reto en la MLS

Son Heung-min no soñaba con terminar en Estados Unidos. Ni de lejos. Cuando su agente le contó por primera vez que Los Angeles FC (LAFC) quería ficharlo, el capitán de Corea del Sur lo tuvo claro: no era el momento, ni el destino.

Para Son, la Major League Soccer (MLS) seguía siendo el lugar al que iban los veteranos a bajar el ritmo antes de colgar las botas. Él venía de otro mundo: debut profesional con Hamburger SV en la Bundesliga, años en la Premier League con Tottenham Hotspur, acostumbrado a la élite más exigente de Europa. Con ese bagaje, miraba a la liga estadounidense desde cierta distancia, casi con desdén.

Todo empezó a cambiar cuando su contrato con Tottenham entró en su último año. Diez temporadas en el norte de Londres pesan. También el desgaste, la rutina, la sensación de haberlo visto casi todo con la misma camiseta. Son lo contó sin rodeos en el podcast “The Late Run”, cuyo último episodio se publicó el viernes, donde repasó los motivos de su decisión, su adaptación a Alemania en sus inicios y sus recuerdos de compañeros pasados y presentes.

De “no voy a ir” a “necesito un nuevo reto”

La primera pregunta de los presentadores fue directa: ¿por qué la MLS? La respuesta de Son arrancó en Londres, en un momento en el que la opción ni siquiera le parecía seria.

“Cuando estaba en Londres, mi agente me dijo que LAFC estaba interesado en mí”, recordó. “En ese momento pensé: ‘¿Por qué me iría ya a la MLS? Definitivamente no voy’”.

No era una duda táctica ni económica. Era una cuestión de percepción. Son se sentía todavía con nivel suficiente para seguir compitiendo en las cinco grandes ligas europeas, y por eso su salida de Tottenham el verano pasado, rumbo a LAFC, sorprendió tanto en Corea del Sur como fuera de ella.

Pero el club angelino no se fue. Insistió. Y ahí empezó a abrirse una puerta que Son, al principio, ni quería mirar.

Con el contrato entrando en su último año, el coreano empezó a sentir que el ciclo en Londres se cerraba. “Cuando me quedaba un año de contrato, sentí que necesitaba un nuevo desafío”, explicó. Su agente le propuso entonces una reunión formal con LAFC. Aceptó hablar. Nada más.

La conversación, por Zoom, cambió el tono de la historia. Son descubrió que el interés no era reciente ni oportunista. “Me di cuenta de que LAFC me había estado siguiendo durante mucho tiempo y pude sentir lo genuino que era su interés”, contó. Esa sensación de proyecto serio, de apuesta a largo plazo, terminó por inclinar la balanza. Ahí tomó la decisión de cruzar el Atlántico.

Una MLS distinta a la que imaginaba

El fichaje se hizo oficial el verano pasado. Después de una década en Tottenham, Son se vestía de negro y dorado. Y lo que encontró al llegar a la MLS desarmó muchos de sus prejuicios.

“Antes de venir aquí no sabía mucho sobre la MLS”, admitió. Lo que vio desde dentro le rompió el cliché del retiro dorado. Estadios llenos, ambientes encendidos, una competición con hambre de crecer. “Me sorprendió y me alegró ver los estadios llenos en cada partido”, subrayó.

El impacto del último Mundial también se deja sentir. Para Son, ese impulso no puede quedarse en un pico aislado. “Después del Mundial, ahora es responsabilidad de los jugadores y de la liga mantener ese impulso”, afirmó.

Su frase marca el nuevo tono de su relación con el fútbol estadounidense. De escéptico distante a protagonista comprometido con el crecimiento de la MLS.

Son buscaba un reto. En Los Ángeles lo ha encontrado, y ahora la pregunta ya no es por qué se fue, sino hasta dónde puede llevar a LAFC y a una liga que quiere dejar de ser destino final para convertirse en punto de partida.