Szoboszlai rescata un empate para el Liverpool en St James’ Park
Dominik Szoboszlai evitó un estreno con derrota para Andoni Iraola al frente del Liverpool con un penalti en el minuto 99 que silenció a St James’ Park y dejó a Newcastle United con una amarga sensación de ocasión perdida.
El partido terminó en empate, 2-2, pero el sabor fue muy distinto en cada banquillo.
Liverpool se agarra al partido
Newcastle se adelantó dos veces y tuvo el duelo en la mano. Anthony Elanga abrió el marcador y encendió a la grada, castigando a un Liverpool espeso, lejos del ritmo que se espera de un aspirante al título.
Los de Iraola, sin embargo, se negaron a irse del encuentro. Tras el descanso, la defensa de las Urracas se echó atrás, concedió metros y pagó caro su pasividad: Cody Gakpo aprovechó ese espacio para firmar el 1-1 y devolver algo de calma a los visitantes.
Newcastle reaccionó y volvió a ponerse por delante, 2-1, pero nunca terminó de cerrar el choque. Cada error atrás parecía una invitación a que el Liverpool siguiera creyendo.
Iraola lo vio claro en la banda. Y al acabar no dudó en defender a los suyos: «No es el resultado que querías antes del partido, pero obviamente terminar marcando en el último minuto te deja mejor sabor», explicó. «No creo que hoy mereciéramos perder. Valoro el esfuerzo de los jugadores, nunca se rindieron, y al final llegó el gol y pudimos recuperar al menos un punto».
Un penalti “blando” que lo cambia todo
Cuando el reloj ya se moría, Newcastle parecía tenerlo hecho. El estadio ya saboreaba una victoria que muchos habrían firmado antes del inicio, después de un verano marcado por la salida de varias de sus figuras.
Entonces llegó la jugada que lo rompió todo.
Lewis Hall derribó a Victor Muñoz dentro del área cuando el duelo estaba prácticamente sentenciado. Una acción torpe, innecesaria y carísima: el árbitro señaló el punto de penalti y Szoboszlai no perdonó. Minuto 99. 2-2. Dos puntos que se escapaban de las manos de Matthias Jaissle.
El técnico de Newcastle no escondió su frustración: «Fue un partido de sentimientos mezclados, sobre todo al final, cuando una decisión te quita dos puntos, es realmente difícil de digerir», admitió. «Para mí es un penalti muy blando, como lo llamáis aquí. Si das estos penaltis, entonces tendrás que pitar muchos durante la temporada».
Orgullo, rabia y una base sobre la que crecer
El golpe fue duro. No solo por el momento, también por el contexto. Con un equipo en plena transición y varios jóvenes en el once, el plan de Jaissle rozó la perfección durante muchos minutos. Habían contenido a un Liverpool irregular, castigado sus dudas y olido una victoria que habría lanzado un mensaje potente en la primera jornada.
Yoane Wissa lo resumió desde el césped: «Es duro, sobre todo 30 segundos antes del final del partido, pero es un paso enorme para nosotros. Esa es la mentalidad que necesitamos durante la temporada», señaló el delantero. «El entrenador llegó hace tres semanas y nos dio mucha información, ahora mostramos en el campo que estamos listos para la temporada. Necesitábamos esta victoria para mandar un mensaje, pero al final empatamos. Tenemos muchísimo por mejorar».
Jaissle, pese al enfado con el penalti, se quedó con la respuesta de su vestuario: «Hay mucha confianza y estamos muy orgullosos de lo que vimos. Los chicos jóvenes hicieron un trabajo increíble con todos los retos de un periodo de transición», destacó. «Esto ha sido especial, ya están rindiendo a un nivel alto y eso nos llena de orgullo. (Newcastle tiene) una base realmente buena sobre la que construir».
Iraola, mientras tanto, se marcha de St James’ Park con un punto, un aviso serio de lo que aún le falta por ajustar… y una certeza: su Liverpool, incluso jugando mal, no se rinde hasta el último segundo. La pregunta es cuánto tiempo tardará en transformar esa resistencia en victorias constantes.





