Thomas Helmer recuerda la noche que casi golpea a Uli Hoeneß
La gala de Sport Bild coronó el lunes por la noche a Uli Hoeneß con el Legend Award. Un homenaje solemne al gran patriarca del Bayern. Pero mientras el club celebraba a su icono, otro exjugador aprovechó la alfombra roja para recordar el lado más volcánico del dirigente.
Thomas Helmer lo contó sin rodeos: hubo una vez que quiso pegarle a Hoeneß.
“Él también hacía cosas salvajes a veces. Cuando se emociona, yo lo viví de otra manera en el vestuario. Casi tuvimos una pelea. Yo quería pegarle a Uli Hoeneß”, relató el exdefensa, todavía con una mezcla de incredulidad y sonrisa al recordarlo.
Un frío brutal, Kiev enfrente y un vestuario al rojo vivo
Helmer sitúa la escena en un partido de Champions League, contra el Dynamo Kyiv, en el viejo Olympiastadion de Múnich. Noche gélida, casi irreal.
“Viejo estadio olímpico, sensación de menos 17 grados, 13.000 espectadores… pero en directo por televisión”, recordó. El Bayern mandaba 1-0 al descanso, pero el resultado engañaba: “Creo que Kiev llegó tres veces solo delante de nuestra portería, simplemente no metieron el balón”.
Ahí explotó Hoeneß.
Según Helmer, el entonces mánager entró en el vestuario desatado: “Se volvió loco: ‘¿Qué estáis jugando? ¿Qué les estáis ofreciendo a los espectadores? Esto es un escándalo para el Bayern Munich. Millones están viendo esto, da igual cuántos haya en el estadio… aunque haga frío’”.
El ambiente se tensó todavía más cuando Helmer pasó por delante de él. Hoeneß no se contuvo: “Y entonces me gritó: ‘¡Y tú estás corriendo por ahí como mi abuelo!’”.
El vaso volando y la huida a la camilla
Esa frase fue demasiado para Helmer. No pensaba dejar pasar esa bronca sin respuesta.
Cogió un vaso con electrolitos. Su intención, tal y como la cuenta hoy, era clara: “Quería tirárselo a la cabeza”. El lanzamiento, por suerte para todos, no encontró su objetivo. “No le di a él, le di a la pared”, admitió.
Hoeneß entendió rápido que la situación podía ir a más. “Entonces fue lo bastante listo como para irse con los fisios al vestuario y esconderse”, contó Helmer entre risas. El incendio se quedó en amago, pero la escena quedó grabada para siempre en la memoria del exdefensa.
De casi pelearse… a ser uno de los hombres de su vida
La historia podría sonar a ruptura definitiva entre jugador y dirigente. Fue justo lo contrario.
Al día siguiente, la tormenta había pasado. “Al día siguiente tuvimos una conversación completamente abierta. Uli nunca guardó rencor”, explicó Helmer. Nada de castigos silenciosos, nada de vendettas internas. Se habló, se aclaró y se siguió adelante.
Tanto, que hoy Helmer habla de Hoeneß con auténtica devoción personal: “Hay dos personas en el mundo a las que acudiría si tuviera un problema. Da igual si es algo privado, financiero o de salud: ¡una de ellas es Uli Hoeneß!”.
Una noche helada contra el Dynamo Kyiv, un vaso volando en un vestuario y un dirigente refugiado entre camillas. De ese caos nació una relación de confianza que, décadas después, sigue definiendo lo que Uli Hoeneß significa para muchos en el universo Bayern.






