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Xavi Espart: El Futuro del Barça entre Lateral y Mediocentro

Nacido en la capital catalana, Xavi Espart es Barça hasta la médula. Creció con la ciudad, con el escudo y con la Masia como casa. Entró en la academia con solo ocho años y empezó a formarse como centrocampista en las mismas categorías que Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal. Muy pronto quedó claro que no era un chico más.

A los 16 ya alternaba posiciones. En la UEFA Youth League con el juvenil, se movía entre el centro del campo y el lateral derecho, un comodín precoz en un equipo cargado de talento.

El chico de Belletti y el triplete juvenil

El punto de giro llegó con Juliano Belletti al mando del juvenil. Espart se adueñó del lateral derecho y se convirtió en pieza clave del triplete doméstico y europeo de la temporada 2024-25. No se escondió en los grandes escenarios: marcó y asistió en el 3-2 ante Newcastle y firmó el gol decisivo contra Paris Saint-Germain en la competición continental. Poco después, sonó el teléfono: le llamaba Hansi Flick.

El salto parecía inminente. Pasó las primeras semanas del curso en el banquillo del primer equipo, rozando el debut, cuando una lesión de rodilla le frenó en seco. Más de tres meses fuera. Un golpe duro. Pero Flick no le olvidó.

Debut en St James’ Park y primera titularidad en el Camp Nou

El estreno llegó donde muchos se encogen: St James’ Park. Barcelona perdía 1-0 ante Newcastle en la ida de octavos de final de la Champions en marzo cuando el técnico alemán miró al banquillo y señaló al chico de la casa.

Entró en el 88’ por el capitán Ronald Araujo. No había margen para el error. Respondió con carácter: persiguió a Joe Willock hasta la línea de fondo, se lanzó al suelo para robarle el balón, se levantó de inmediato y se lo entregó a Lamine Yamal. Minutos después, llegó el empate azulgrana.

«Cuando me vi entrando al campo, no me lo podía creer. Lo disfruté muchísimo y tenía las emociones a flor de piel», confesó en la web del club.

Cinco días más tarde, salto al vacío: titular los 90 minutos en el 5-2 de La Liga ante el Sevilla en el Camp Nou. El plan del rival le dio poco tiempo para pensar, cometió algún error con balón, pero no dejó de pelear ni un solo duelo. A medida que avanzaban los minutos, el miedo desapareció y la confianza creció.

Luego regresó a un papel secundario. Solo cuatro apariciones más en una Liga que acabó en manos del Barça. Suficientes para dejar una idea clara: Flick le había marcado con rotulador fluorescente.

«Para un jugador joven como yo, la confianza del míster lo es todo», dijo. «Estoy muy agradecido. Su confianza me ha permitido estar tranquilo, sin presión, y jugar como sé».

Verano de selección: España campeona y un líder en el medio

El verano no fue de descanso. Fue de consagración. En el Europeo sub-19 en Gales, Espart se adueñó del centro del campo y del once inicial. España levantó el título sin encajar un solo gol y él se movió como si tuviera años de élite en las piernas.

Regateaba con naturalidad, cazaba balones sueltos, los distribuía con pausa y criterio. Marcaba el ritmo. En el debut, un 7-0 ante la selección anfitriona, controló con sutileza y fusiló su primer tanto del torneo. En semifinales, abrió el marcador ante Croacia en el minuto 12. Terminó incluido en el Equipo del Torneo. Volvió a Barcelona con algo más que un título: con la sensación de estar listo.

Adiós a las vacaciones, hola dorsal 12

El club le ascendió oficialmente al primer equipo y le entregó el dorsal 12. Espart tomó una decisión poco habitual: renunció a parte de sus vacaciones de verano para no cortar el impulso que traía del Europeo. No se equivocó. Flick le dio la banda derecha en la pretemporada.

«Siento la confianza de Flick y quiero quedarme en el primer equipo; hay que aprovechar las oportunidades», explicó. «Desde que volví del Europeo, intento dar el 100% aquí y demostrar que pertenezco a este lugar y lo que soy capaz de hacer. De momento estoy feliz, pero el fútbol es día a día y seguiré dando el 100% para quedarme».

En el amistoso ante el Birmingham se le vio sereno con balón, pegado a su marca cuando el rival intentaba atacar por banda o romper en el área. Actuó como lateral invertido, se metió por dentro, marcó el ritmo. Todo con una naturalidad que no se enseña. Flick, después, fue directo: el adolescente «ha dejado claro que es un jugador de máximo nivel».

Un problema en el lateral… resuelto por el lado contrario

El lateral derecho lleva años siendo una zona incómoda para el campeón de España. El presupuesto del verano se fue en nombres como Rodri, Anthony Gordon o Karim Adeyemi, dejando a Jules Koundé y Joao Cancelo como únicas opciones naturales para el carril.

Y, sin embargo, Espart no ha irrumpido ahí. El giro de guion: ha jugado los cuatro partidos de La Liga como lateral izquierdo, por delante de Alejandro Balde.

Ante el Elche se mostró sólido y firmó su primera asistencia: un pase diagonal a Fermín en la frontal para cerrar el 5-0. Cuatro días después, frente al Athletic Club, se desató. Se lanzó a los choques, inició ataques, se atrevió a romper por dentro con conducciones agresivas. Puso un centro medido a la cabeza de Raphinha que merecía acabar en gol, pero el remate del brasileño se estrelló en el poste.

«Xavi Espart es increíble», resumió Joan García tras el 2-0.

Flick tampoco se contuvo: «Estoy muy satisfecho con lo que veo, incluso un poco sorprendido por cómo está jugando de lateral izquierdo. Siempre está concentrado. Es un jugador con gran calidad y, en el uno contra uno defensivo, es de primer nivel. Estoy muy contento con él. Como todos, tiene margen de mejora».

Días más tarde volvió a conectar con Raphinha, esta vez ocupando el pasillo interior para combinar rápido con el capitán, que se plantó ante la portería y marcó el empate en el 5-2 ante el Rayo Vallecano.

Un centrocampista disfrazado de lateral

Las virtudes que le hicieron destacar como mediocentro en la Masia siguen intactas: lectura de juego, colocación, sensibilidad con el balón. Esas armas le convirtieron en un lateral derecho fiable, capaz de sumar atrás y adelante. Ahora, las ha trasladado al costado izquierdo.

No rehúye el cuerpo a cuerpo. Se pega a los extremos, les muerde, roba y suelta rápido hacia delante. No es el típico lateral que vive pegado a la cal y busca el desborde exterior. Prefiere las paredes, los apoyos por dentro, las conducciones hacia la frontal para soltar el último pase.

«Puedo ser un lateral diferente, uno que se asocie por dentro con los compañeros en lugar de ser un carrilero», explicó.

Ya sea en la medular o en banda, su pase es dañino y mantiene el ritmo alto con decisiones veloces. Su capacidad para adaptarse impresiona: de mediocentro a lateral derecho, y de ahí, de golpe, a lateral izquierdo para empezar la temporada.

Pau Cubarsí lo resumió en una frase en ‘Marca’: «Ya lo habéis visto: es espectacular con el balón, puede jugar de lateral y en el centro del campo… y siempre lo hace perfecto».

El eco de Philipp Lahm y el plan de Flick

Con ese cambio de posición, su vocación ofensiva y su limpieza con la pelota, las comparaciones han llegado solas: muchos le ven como un perfil a lo Philipp Lahm, leyenda del Bayern y de Alemania.

Flick no rehúye el paralelismo. «Cuando veo jugar a Xavi, me gusta mucho su confianza con el balón», dijo en verano. «Me recuerda a Philipp Lahm, porque puede jugar de ‘6’ o de ‘2’. Me gusta verlo con y sin balón».

La trayectoria de Lahm refuerza la idea. Empezó su carrera profesional como lateral izquierdo, se consolidó en la derecha y Pep Guardiola terminó reconvirtiéndolo en mediocentro. Joachim Löw, con Flick como asistente, siguió ese camino y lo utilizó ahí buena parte del Mundial de 2014 que acabó en manos de Alemania.

Con el control de balón que tiene Espart, su capacidad para dirigir el juego y su flexibilidad táctica, todo apunta a que Flick quiere moldear en él a su hombre multiusos. Los primeros indicios son alentadores.

Titular indiscutible… con freno de mano echado

Espart ha disputado todos los minutos de los cuatro primeros partidos de La Liga esta temporada. Un pleno que habla de jerarquía. Flick, sin embargo, ha optado por la prudencia y le dejó en el banquillo en la victoria de Champions ante el Feyenoord. No quiere quemarlo en septiembre.

Esa gestión medida parece el plan a seguir mientras el canterano se acostumbra a la exigencia de un curso completo en la élite. Hoy ya ha adelantado a Balde en la lucha por el lateral izquierdo, pero el técnico dejó claro entre semana que sigue confiando en Cancelo para ocupar esa banda si el contexto lo exige.

Espart lo tiene claro: «De momento estoy feliz, pero el fútbol es día a día y seguiré dando el 100% para quedarme aquí. Es muy difícil llegar, pero lo realmente duro es mantenerse, por el nivel tan alto que marcan estos jugadores.

Al final, esto es el Barça, el mejor equipo del mundo, y las exigencias están ahí cada día.

No puedes bajar la guardia nunca».

¿Acabará siendo el lateral izquierdo del futuro, regresará a la derecha o mandará desde el centro del campo? Da igual desde dónde juegue. Su inteligencia y su versatilidad ya le han dado a Flick algo que pocos entrenadores tienen: un futbolista que parece entender el juego desde todos los ángulos. Y en un Barça que busca reinventarse, ese tipo de jugador no se suelta fácilmente.