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Erik ten Hag critica al Manchester United: "Me sentí avergonzado"

Erik ten Hag ya no está en Old Trafford, pero Old Trafford sigue muy presente en él. En una entrevista incendiaria, el exentrenador del Manchester United ha desnudado su versión del final de la relación con el club, ha tildado de “tóxica” la cultura interna y ha señalado una herida que aún escuece: la venta de Scott McTominay a Napoli.

“En Ibiza, acordamos: no se vende a Scott McTominay”

Ten Hag no se anduvo con rodeos al recordar cómo, según su relato, el club incumplió una de las promesas clave del verano de 2024. El técnico neerlandés quería construir alrededor de McTominay, no perderlo.

“En Ibiza, acordamos. Dije: ‘No vender a Scott McTominay’. Iríamos alineados en la ventana de fichajes”, explicó. Ten Hag expuso sus razones: falta de gol en la plantilla y el peso emocional del canterano. “No tenemos capacidad de marcar. Scott aporta goles y una mentalidad enorme. Tiene al United en todas sus venas. Así que cuando sacan el tema, ‘no’. Y al final lo vendieron. Por supuesto, me sentí muy avergonzado y decepcionado”.

Los números le respaldan en parte: McTominay firmó diez goles en todas las competiciones en su última temporada completa con el United, solo por detrás de Bruno Fernandes y Rasmus Hojlund, ambos con 16. El club decidió traspasarlo a Napoli y cubrir el hueco con la llegada de Manuel Ugarte. El tiempo ha dado otra capa de dramatismo al episodio: el escocés se ha convertido en uno de los futbolistas más destacados de la Serie A y ha levantado el título liguero con el conjunto italiano.

Para Ten Hag, aquel movimiento fue algo más que una decisión deportiva. Fue una ruptura de confianza.

Promesas, cláusulas y una cultura “tóxica”

El neerlandés también apuntó al modo en que el United gestionó su continuidad tras la conquista de la FA Cup frente al Manchester City. Con solo 12 meses de contrato por delante, el club activó una cláusula para extender el vínculo un año más. Sobre el papel, un gesto de respaldo. Para Ten Hag, no exactamente.

“Yo no iba a seguir con solo un año restante”, aseguró. “Así que dije: ‘Necesito un año extra y tenemos que hacerlo juntos’”. Según su versión, la directiva le ofreció algo más que una prórroga automática. “Me prometieron lealtad, me prometieron apoyo, me prometieron comunicación, que estaríamos alineados. Hablamos de los problemas. Pero las promesas no las cumplieron. Por eso me decepcioné”.

El técnico fue más allá y acusó a la cúpula de alimentar una dinámica dañina. Habló de una “cultura tóxica” que, a su juicio, se disparó en los tiempos de Cristiano Ronaldo, Casemiro y Raphael Varane, y que la dirigencia habría “continuado” al “dar poder a los jugadores”. Un dardo directo al corazón de la política interna del club.

“Era raro separarse en ese momento”

Ten Hag sigue convencido de que el proyecto no estaba agotado cuando se produjo su despido. De hecho, su lectura de los últimos meses en el banquillo es casi opuesta al veredicto del club.

“Creo que fue bastante raro separar caminos en ese momento”, recordó. “Todos los datos mostraban que íbamos bien. Vale, dos malos partidos contra Liverpool y Spurs. Estábamos empezando el proceso. Dejad que progrese; el juego estaba mejorando”.

El neerlandés defiende la implicación del vestuario. “Quizá ellos puedan decir algo diferente, pero yo lo veo en el campo, y en cada partido lucharon. También en mi último partido, que probablemente fue uno de nuestros mejores; deberíamos haber ganado contra West Ham”.

En su relato, el desenlace ya estaba escrito antes de ese encuentro. “Estoy seguro de que el proceso ya estaba en marcha; ya había gente —quizá incluso dentro del equipo— que sabía lo que iba a pasar al día siguiente”.

La frase deja flotando una sensación de desconfianza interna, de filtraciones y decisiones tomadas a espaldas del técnico. Exactamente el tipo de ambiente que Ten Hag resume en una sola palabra: tóxico.

Todavía hincha del United… pero implacable con la cúpula

A pesar del fuego cruzado, Ten Hag insiste en que sigue sintiéndose aficionado del Manchester United. No pide cabezas en el banquillo actual y defiende que Michael Carrick no debería ser despedido pese al mal arranque de temporada. La crítica, insiste, no va contra el entrenador que ahora ocupa su silla, sino contra quienes la ponen y la quitan.

Desde la distancia, el neerlandés observa a su antiguo club con una mezcla de afecto y frustración. Dejó Old Trafford con dos títulos en el bolsillo y la sensación de haber chocado contra un techo que no era futbolístico, sino estructural.

Hoy ejerce como director técnico en el FC Twente, tras un breve paso por el banquillo de Bayer Leverkusen. Mientras construye un nuevo capítulo en los Países Bajos, no se muerde la lengua al hablar del anterior.

Para Ten Hag, el problema del United no estaba solo en el campo ni en el vestuario. Estaba, y sigue estando, en el despacho. Y ahí, a diferencia de McTominay, nadie parece tener prisa por salir.