Blackburn Rovers: Un Buen Inicio con Desafíos Defensivos
Blackburn mira arriba, pero sus heridas siguen siendo las mismas.
Seamos claros: si a buena parte de la afición de Blackburn Rovers le hubieran ofrecido seis puntos de nueve posibles en la semana posterior al parón internacional, muchos habrían firmado sin pensárselo demasiado. Tres partidos en siete días, dos salidas complicadas, un calendario que invitaba al respeto. Seis puntos sonaban a botín serio.
También podían haber sido más. Y, perfectamente, podían haber sido menos.
El triunfo en casa ante Cardiff abrió la puerta a algo grande. Fue el tipo de victoria que sirve de trampolín, que te permite subir al autobús para dos desplazamientos con la sensación de que el equipo empieza a reconocerse. En Bristol llegó otra muesca en el cinturón: tres puntos construidos, sobre todo, sobre una exhibición bajo palos de Balazs Toth, un partido de esos que sostienen semanas enteras.
Con ese impulso, a los 12 minutos en The Hawthorns el guion parecía escrito para una tarde redonda.
Gudjohnsen, nueve de los de antes
Andri Gudjohnsen está sano, está enchufado y juega con una confianza que se nota en cada desmarque. Su cambio al dorsal nueve en verano no es un simple detalle estético: encaja con lo que transmite, con esa silueta de delantero centro clásico que tanto gusta en las gradas de Ewood Park.
Sus dos goles ante West Brom despertaron recuerdos poderosos. Hubo ecos de Alan Shearer en el primero, un disparo tremendo desde fuera del área, de esos que se arman con una zancada y se colocan donde el portero solo puede volar para la foto. El segundo explicó otra faceta: el instinto puro.
West Brom no acertó a despejar un córner, el balón quedó suelto y, en ese instante, solo había un jugador al que querías ver llegar antes que nadie. Llegó él. Controló, resolvió. Un nueve de los de antes, en el lugar adecuado, en el segundo exacto.
Con un delantero en ese estado, no extraña que solo siete equipos hayan marcado más goles de liga que Rovers hasta ahora. El problema está en el otro área. Nueve conjuntos han encajado más, y esos 16 goles recibidos en 11 jornadas empiezan a pesar como una losa, sobre todo cuando el equipo se adelanta y no sabe cerrar la puerta.
Ventajas que se escapan
Los ejemplos se acumulan y duelen. Rovers se puso por delante en los campos de Wolves y Portsmouth, y salió solo con un punto en cada visita. También mandó en el marcador frente a Sheffield United, QPR y ahora West Brom. Tres derrotas.
Son 13 puntos que se han escapado desde posiciones de ventaja. Trece. En un campeonato tan largo y ajustado, esa cifra marca la diferencia entre mirar con ambición a la parte alta o convivir con la sensación permanente de oportunidad perdida.
Lo más preocupante es el patrón. Los goles encajados ante Wolves, Sheffield United, Portsmouth, Cardiff y West Brom comparten un mismo hilo: demasiada libertad para el rival en zonas centrales, justo en la franja decisiva, al borde o dentro del área. Un pase sin oposición, un control cómodo, un disparo con tiempo para armar la pierna. Y castigo inmediato.
El rival mira a la frontal y ve espacio. Demasiado.
West Brom, esta vez, hizo lo que se espera de un aspirante serio. Cayó 0-2 en casa, reaccionó con orgullo, subió líneas, apretó por dentro y encontró premio. Mereció la remontada. Para Blackburn, la derrota no supone un derrumbe, pero sí una llamada de atención nítida.
Un buen inicio… con matices
La temporada de Rovers, en términos generales, es positiva. El equipo compite, genera ocasiones, tiene gol y se sostiene con una idea reconocible. Hay motivos de sobra para el optimismo. La frustración nace precisamente de ahí: de la sensación de que este grupo podría estar varios peldaños más arriba si supiera manejar mejor los momentos en los que manda en el marcador.
Tony Mowbray ha probado con línea de cuatro y con línea de cinco atrás, aunque su libreto preferido pasa claramente por la defensa de cuatro. En las próximas dos semanas, la competencia en esa zona promete subir un grado. El lateral zurdo Yuri Ribeiro y el central Scott Wharton apuntan a estar listos para pelear por un sitio en el once, y su regreso puede agitar jerarquías.
Mowbray nunca ha temblado a la hora de tomar decisiones duras. Dejar fuera a buenos jugadores forma parte del oficio cuando se dirige una plantilla competitiva. El mensaje es simple: nadie tiene la camiseta asegurada. El tiempo dirá qué pareja de centrales y qué laterales se adueñan de esos puestos que, hoy por hoy, marcan la diferencia entre un equipo alegre y uno verdaderamente fiable.
Golpe extra: la lesión de Morishita
Como si la remontada no fuera suficiente castigo, el final en The Hawthorns dejó otra mala noticia: el esguince de tobillo de Ryoya Morishita. Su condición de indiscutible desde el inicio de la campaña está en serio peligro de cara al duelo del sábado frente a Wrexham. Todo indica que su racha de titularidades se cortará ahí.
Si se confirma su ausencia, serán cinco los futbolistas importantes fuera de combate. Aun así, el panorama físico dista mucho de las plagas recientes: la situación, dentro de lo que cabe, es manejable. El problema no está en la camilla, sino en la gestión de los partidos que ya se tienen en la mano.
Blackburn ha encontrado gol, ha encontrado un nueve que ilusiona y ha encontrado una idea ofensiva atractiva. Lo que aún busca, con cierta urgencia, es la madurez defensiva que convierta ventajas en victorias y no en lecciones dolorosas.
La próxima vez que Gudjohnsen ponga al equipo por delante lejos de casa, ¿será por fin el día en que Rovers aprenda a cerrar la puerta?





