Sellami pide perdón tras la derrota de Al-Fateh
Al-Fateh no perdió solo un partido. Perdió el control, la calma y, por momentos, la fe. Ganaba 2-0 y terminó cayendo 3-2 ante Al-Khaleej en la décima jornada de la Saudi Roshn League, un golpe directo a la mandíbula de un equipo ya frágil y a un técnico recién llegado.
Jamal Sellami salió del encuentro con la mirada baja y un mensaje claro para la grada: perdón.
De la autoridad al colapso
Durante una hora, Al-Fateh pareció un equipo serio. Lukas Haraslin abrió el marcador en el minuto 33 y Kanga amplió la ventaja en el 60. Dos goles, sensación de control, el plan del técnico marroquí ejecutado con precisión.
A partir de ahí, el partido cambió de tono.
Al-Khaleej, herido y sin nada que perder, se lanzó hacia adelante. La presión empezó a hundir a un Al-Fateh que retrocedía cada vez más cerca de su área. El 2-1 de Moussa Barrow en el minuto 78 fue el aviso. El 2-2 de Joshua King, a seis del final, la confirmación de que el partido se había roto.
El golpe definitivo llegó en el 90+3. Omar Mascarell apareció para completar la remontada y firmar un 3-2 que disparó a Al-Khaleej hasta los 12 puntos y el décimo puesto, mientras Al-Fateh se queda clavado en 6, hundido en la 16ª posición.
Un técnico recién llegado, ya bajo presión
Sellami, nombrado el 8 de octubre tras la salida de Khalid Al-Atwi, apenas empieza a conocer a su vestuario y ya se ve obligado a dar explicaciones públicas. Sus declaraciones, difundidas por la cuenta oficial del club en X, no esquivaron la responsabilidad.
Pidió disculpas a los aficionados de Al-Fateh por el “resultado negativo” y subrayó el valor del apoyo que el equipo sigue recibiendo desde la grada. No buscó excusas. Habló de trabajo. Mucho trabajo.
El marroquí fue directo a un punto que le preocupa: la profundidad de la plantilla. Admitió que el equipo necesita mejorar “especialmente a nivel del banquillo de suplentes” para poder ofrecer una mejor imagen. Un diagnóstico duro, pero realista, después de un partido en el que las piernas y las ideas se apagaron justo cuando más falta hacía frescura.
Reconocer al rival, revisar lo propio
Sellami recordó que su equipo entendió bien la importancia del encuentro y que la puesta en escena fue la adecuada: buen inicio, dos goles a favor, sensación de control. Pero también reconoció que Al-Khaleej cuenta con “jugadores destacados que marcaron la diferencia”.
El mensaje, entre líneas, es evidente: cuando el nivel sube, Al-Fateh todavía no sostiene el pulso durante 90 minutos.
En lo individual, el técnico se detuvo en la figura de Hussam Al-Sadiq. Destacó su capacidad, valoró su actuación como “aceptable” y pidió tiempo para que termine de explotar. Una nota de confianza en medio de un contexto cargado de urgencias.
Un futuro inmediato sin red
La clasificación aprieta, la paciencia es limitada y el margen de error se encoge. Al-Fateh ha cambiado de entrenador, pero no ha cambiado todavía de dinámica. Con solo 6 puntos y un partido que deja cicatriz, la pregunta ya no es qué falló ante Al-Khaleej.
La cuestión es si este vestuario tendrá la fortaleza para levantarse del tipo de derrota que, en muchas temporadas, acaba marcando el rumbo de todo un año.





