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Futuro de Richarlison en el Tottenham: ¿Salida al Trabzonspor?

El futuro de Richarlison en el Tottenham pende de un hilo. Las conversaciones para su salida hacia el Trabzonspor se han atascado y el reloj del mercado turco corre en su contra.

El club de la Super Lig lanzó una primera ofensiva: una oferta en torno a los 20 millones de euros (17 millones de libras). En el norte de Londres la respuesta fue tajante. Rechazo. El Tottenham se mantiene firme en una valoración cercana a las 35 millones de libras y no tiene intención de rebajarla a última hora.

Ese “no” ha dejado al entorno del brasileño con un fuerte pesimismo sobre la posibilidad de cerrar el acuerdo antes del cierre del mercado en Turquía, fijado para el 4 de septiembre a las 23:59. El margen es mínimo. Y la tensión, máxima.

Según ESPN Brasil, dos voces con peso en el fútbol mundial han entrado en escena: Salah y su excompañero en la selección del Mundial 2022, Fabinho, han contactado directamente con Richarlison para convencerle de que dé el paso hacia Turquía. El delantero, decidido a encontrar un nuevo comienzo lejos de Londres, ya ha dejado claro públicamente que quiere tomar el control de su futuro y elegir él mismo su destino.

Ese deseo choca de frente con la postura del club. La relación con la cúpula del Tottenham se ha ido envenenando en las últimas semanas. El jugador percibe una rigidez absoluta en las negociaciones y la frustración crece a medida que pasan los días sin acuerdo.

Punto de Ruptura

El punto de ruptura llegó con la decisión deportiva más dura. Roberto De Zerbi, técnico del Tottenham, dejó fuera a Richarlison de la lista para la Premier League después de que se cayera un posible regreso al Everton. No fue un simple aviso. El italiano lo ha apartado del primer equipo y lo ha enviado a trabajar con el conjunto sub-21, convencido de que no entra en sus planes para esta temporada.

El mensaje es inequívoco: o encuentra salida o se resigna a meses sin competir al máximo nivel.

Si el Trabzonspor no logra alcanzar la cifra que exige el Tottenham antes del cierre del mercado, el escenario para el brasileño se complica de forma dramática. Deberá mirar hacia otros mercados aún abiertos, como el de Arabia Saudí, o prepararse para un largo periodo de inactividad oficial hasta que se abra la ventana de enero.

En Turquía lo saben. Si quieren al delantero, tendrán que acelerar y acercarse a las 35 millones de libras que pide el club londinense. No hay margen para tanteos. O suben la apuesta o se quedan sin su objetivo.

Mientras tanto, en el Tottenham el plan es otro. De Zerbi y la dirección deportiva se centran en construir y hacer funcionar su nuevo frente de ataque. La era Richarlison, salvo giro de guion de última hora en el mercado, se dirige hacia un final frío, distante, sin despedida sobre el césped. Y la pregunta ya no es si saldrá, sino cuánto tiempo puede permitirse estar congelado un delantero de su perfil en plena carrera.