Logotipo completo Alargue Final

Victor Muñoz: el nuevo Shaqiri en Liverpool

Liverpool lleva dos años mirándose al espejo sin terminar de reconocerse. Más de 600 millones de libras en fichajes, una plantilla casi reconstruida pieza a pieza y, aun así, la pregunta sigue flotando en el ambiente de Anfield: ¿es este equipo realmente mejor que el de antes?

La tabla no ayuda a disipar dudas. Quintos en la Premier League, con lagunas evidentes en varias zonas del campo y la sensación de que los rivales por el título han acelerado mientras el club de Merseyside se ha quedado a medio camino de algo. No es crisis, pero sí un aviso.

En medio de ese paisaje de reajustes, lesiones y pruebas constantes aparece una figura inesperada, un jugador que no llegó con fuegos artificiales ni vídeos épicos en redes sociales. Victor Muñoz. Y, poco a poco, empieza a despertar una comparación que en Liverpool no se hace a la ligera: Xherdan Shaqiri.

Un eco de 2018: de Shaqiri a Muñoz

En 2018, Liverpool aprovechó el descenso de Stoke City para llevarse a Shaqiri por unos 13,5 millones de libras. Un fichaje discutido en su momento, casi de fondo de armario, que terminó dejando 63 partidos y 17 contribuciones de gol en todas las competiciones. Números discretos sobre el papel, pero con un valor incalculable cuando el equipo lo necesitó. Entraba, agitaba, cumplía. Jürgen Klopp lo elogió tantas veces que el suizo terminó convertido en símbolo de fiabilidad.

Desde que se marchó, el club intentó tapar ese hueco con nombres como Takumi Minamino o Federico Chiesa. Ninguno terminó de encajar en ese rol tan específico: suplente de impacto, versátil, fiable en los días grandes y en los pequeños.

Este verano, sin hacer demasiado ruido, Liverpool pagó 35 millones de libras por Victor Muñoz. La cifra, en el contexto actual, huele a oportunidad más que a apuesta arriesgada. Formado en la cantera del Real Madrid, extremo zurdo de origen, pero con capacidad para moverse por todo el frente de ataque. Ahí aparece el primer paralelismo con Shaqiri: un futbolista que no reclama ser el sol del sistema, pero que ilumina cuando entra.

Hay otro detalle que alimenta la comparación. Muñoz llega procedente de un equipo que se salvó del descenso a La Liga 2 únicamente por la diferencia de goles. Un contexto límite, un club acostumbrado a sufrir, un jugador obligado a rendir sin red. Liverpool ya sabe lo que es pescar en esas aguas y salir ganando.

Siempre que entra, responde

El rasgo que más se repite en las conversaciones de los aficionados es simple: cada vez que Muñoz juega, rinde. No hay misterio táctico ahí. Llaman a su puerta, responde. Lo ponen de inicio o desde el banquillo, responde. Lo mueven de banda o lo colocan por dentro, vuelve a responder.

En una plantilla marcada por las lesiones y las dudas, ese tipo de certeza se vuelve oro. Andoni Iraola todavía no ha podido dibujar su once de gala con continuidad. Demasiados cambios obligados, demasiadas piezas fuera de sitio. El técnico español se ha visto forzado a probar y reprobar combinaciones, a tirar de jugadores en posiciones poco habituales para sostener el plan.

En ese laboratorio permanente, Muñoz ha sido de los que más han aprovechado el caos. Sus actuaciones, hasta el momento, han sido de lo mejor entre los “nuevos”. Sin estridencias, sin reclamar portadas, pero con una regularidad que empieza a llamar la atención incluso fuera de Anfield.

Un rol secundario… por ahora

Nada indica que Muñoz vaya a ser titular indiscutible de inmediato. De hecho, es probable que pase más tiempo del que él desearía en el banquillo, esperando su momento. Pero ahí es donde la sombra de Shaqiri vuelve a proyectarse sobre él.

El suizo nunca fue la primera opción en la pizarra, pero se convirtió en pieza clave en momentos concretos de temporadas decisivas. Muñoz parece caminar por ese mismo sendero: un recurso que puede cambiar un partido, un perfil que da variantes a un ataque que a veces se ha visto demasiado previsible.

A sus 23 años ya ha firmado dos goles en la Premier League esta temporada. No es una cifra que rompa estadísticas, pero sí una señal clara: está preparado. Y, sobre todo, tiene margen para crecer. Mucho margen.

Si con esa edad, ese bagaje competitivo y ese impacto inicial consigue seguir evolucionando, el coste de 35 millones de libras puede terminar pareciendo casi un regalo. En un mercado inflado, encontrar valor real en un jugador que acepta un rol flexible y lo ejecuta con eficacia es exactamente el tipo de operación que sostiene proyectos ganadores.

Un futuro abierto en Anfield

Liverpool sigue buscando su forma definitiva. Entre fichajes millonarios, un once por definir y la presión de no despegarse de la pelea por el título, el club vive en una especie de transición permanente.

En ese escenario, Victor Muñoz encarna algo distinto: estabilidad en lo pequeño, fiabilidad en lo inmediato y una promesa a medio plazo. No es la estrella del cartel, pero puede terminar siendo el nombre que explique por qué este Liverpool, tras tanta inversión y tanto cambio, encuentra por fin un equilibrio.

La pregunta ya no es si recuerda a Shaqiri. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llegar un jugador así en un equipo que todavía está escribiendo su próxima versión.